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domingo, 12 de julio de 2009

Postcrisis - ¿Y después, qué?

En la Gacetilla tenemos a gala que nuestros lectores están acostumbrados a contar con previsiones macroeconómicas que contrastadamente son las mejores del panorama económico español. No es muy modesto. Pero es cierto.

Adelante con la publicidad

En 2005 predijimos que España entraría en una crisis a partir de 2007. En Mayo de 2007, cuando todavía iba todo viento en popa, reiteramos nuestra predicción. Finalmente, en Agosto de ese año se desató efectivamente la crisis en España. Vino detonada por el problema de las subprime en EE.UU. (esto no lo predijimos), pero si no hubieran sido las subprimes, habría sido otra chispa la que habría prendido la misma hoguera.

Ya en otoño de 2007, predijimos que se trataría de una crisis muy larga (dijimos 3 a 6 años). Ahora esa parece que se trataba una verdad de perogrullo, pero entonces muchos ni siquiera veían crisis alguna.

Más tarde, en Noviembre de 2008, afinamos un poco más, y dijimos que la crisis duraría hasta 2012.

Y finalmente, ya este año, admitimos que tal vez sería algo más corta, y ahora creemos que terminará al final de 2011.

Viéndolo en perspectiva, no está mal. Creemos que venimos prediciendo el ciclo bastante bien y, si nos comparamos con los demás analistas (por no hablar del Gobierno), desde luego tenemos un historial envidiable. Y todo en función de nuestro propio análisis fundamental, que ya sabéis que en este restaurante la cocina es casera.

Bueno, pues mientras que el Gobierno sigue insistiendo que esto es cosa de 6 meses (como viene haciendo desde hace ya casi 2 años), y el FMI descubre que también tendremos recesión en 2010 (más vale tarde), nosotros vamos a empezar a olvidarnos de la crisis y plantearnos qué sucederá después, cuando esta por fin acabe en 2011. Es decir, vamos un poco más allá, que ya toca.

¿Como estaremos cuando esto termine?

En 2011 terminará la crisis económica porque España saldrá de la recesión, el crecimiento del PIB dejará de ser negativo, y dejará de destruirse empleo. Sin embargo, muchas otras características de la recesión seguirán con nosotros durante una larga temporada.

La enorme deuda externa nos acompañará durante décadas

Para empezar, tras 7 años de Gobierno Zapatero, el país habrá acumulado ya cerca de 1 billón de EUR de deuda externa (desde los 0,3 que había cuando se fue Aznar).

Dicho en otras palabras, al irse Aznar cada español debía unos 7.000 EUR al extranjero, pero cuando acabe la crisis, cada uno deberá unos 22.000 EUR. O lo que es lo mismo, la típica familia española, formada por papá, mamá, Carlitos y Anita, habrá pasado de tener una deuda de 28.000 EUR con el extranjero, a haber acumulado ya 88.000 EUR.

Este salvaje crecimiento de la deuda ha sido a causa del comportamiento argentino del Gobierno, en el sentido que básicamente se ha gastado todo lo que había, y después ha gastado también todo lo que le han prestado. Y naturalmente, como muy bien saben nuestros primos argentinos, los países siempre acaban pagando las consecuencias de haber elegido a los gobiernos que se han dado. Pues España no será menos.

Para empezar, la enorme pelota de deuda acumulada tras 7 años de Zapatero, tardará probablemente otros 20 años en levantarse. Es imponente ver como finalmente será una generación entera de españoles quien pagará el resultado de la elección que el país hizo un histórico día, al calor de los atentados del 11-M. Financieramente, eso sucederá porque las restricciones al crédito continuarán más allá del final de la crisis en 2011.

El sector privado comenzará a reducir su enorme endeudamiento acumulado ya durante 2009, de modo que llegará a 2011 en una situación mucho más saneada. Sin embargo, el sector público para entonces habrá hecho lo contrario.

Según estimaciones de The Economist de esta semana (que nos parecen razonables), el déficit público alcanzará el 12% del PIB. A eso hay que sumar otro 9% adicional que consumirá el fondo de rescate bancario, que no computa en déficit pero que igualmente hay que financiar. Por lo tanto, cuando lleguemos a 2011 el sector público seguirá absorbiendo cantidades enormes de dinero, que no llegarán a empresas ni familias.

Todavía nos quedarán años de crisis inmobiliaria

Siendo esa la situación, la crisis inmobiiaria todavía durará varios años más. Nuestra previsión actual es que durará hasta 2015, si bien los últimos datos apuntarían a un pequeño acortamiento (tal vez a 2014), pero que no tenemos calculado bien. En cualquier caso, está claro que aquellos de vosotros que estáis considerando comprar una casa o una finca de campo, tranquilos, que todavía vais a ver mucha sorpresas positivas.

Sin embargo, los que queráis vender, no deberíasis prometéroslas muy felices. El stock de vivienda sin colocar es enorme. Hay 1.300.000 casas empezadas, a medio construir o terminadas sin vender, donde lo normal sería que hubiera 300.000. Por lo tanto, el stock debe disminuir en 1.000.000 antes de que los precios dejen de estar presionados a la baja, y estando el crédito restringido como lo estará, eso nos llevará hasta 2015.

El paro también seguirá con nosotros durante años

El empleo tampoco se recuperará rápidamente. Tened en cuenta que la destrucción de empleo que estamos viviendo, a un ritmo de más de 1.200.000 empleos perdidos cada año, es pavorosa.

Para que podáis comparar, al llegar Zapatero a La Moncloa en 2004, cuando España famosamente creaba más de la mitad de los empleos de la Eurozona, únicamente se creaban 450.000 empleos al año.

En otras palabras, hoy se destruye empleo a una velocidad casi triple de aquella con la cual se creaba empleo en tiempos de bonanza. Por lo tanto, incluso si se llegara a crear empleo a la misma velocidad de 2004 (cosa improbable por la montaña de deuda externa acumulada ahora), se tardaría 7 años en recuperar el empleo destruido durante esta crisis. Por lo tanto, lo cierto es que se tardará tal vez 15 años, tras el fin de la crisis, en deshacer los daños producidos.

Las consecuencias sociales de esto último serán muy profundas.

El mercado laboral español (18.000.000 de empleos hoy) está dividido entre los funcionarios (3.000.000) y el sector privado (15.000.000).

Y el sector privado, a su vez, entre quienes tienen un empleo fijo (9.000.000), y quienes únicamente cuentan con un contrato temporal, o son autónomos (6.000.000).

Pues bien, durante la crisis los funcionarios están viendo crecer tanto su número como sus emolumentos.

En el sector privado, sin embargo, la mayor parte de los trabajadores van a ver congeladas sus retribuciones. Sin embargo, los que tienen contrato fijo todavía no han experimentado (como colectivo) pérdida de empleo alguna.

De momento, la práctica totalidad de los 1.500.000 puestos de trabajo ya perdidos han sido de trabajadores temporales y autónomos.

De aquí a que termine la crisis, se perderá otro 1.500.000 empleos. En la Gacetilla, suponemos que no se perderá ningún puesto de funcionario, que 2 tercios de los que se pierdan en el sector privado de aquí en adelante corresponderán a trabajadores temporales y autónomos, y el tercio restante a fijos.

Por lo tanto, al final de la crisis no habrá perdido su empleo ningún funcionario, se habrán ido al paro 500.000 de los 9.000.000 de trabajadores fijos, y también estarán en el paro 2.500.000 de los 7.500.000 de trabajadores autónomos y temporales que trabajaban antes de comenzar la sangría. En otras palabras, esta crisis mandará al paro al 0% de los funcionarios, al 6% de los trabajadores fijos y al 33% de los trabajadores temporales. La desproporción es palmaria.

Por otra parte, todos esos parados se habrán beneficiado del extraordinariamente generoso sistema de subsidios español, que es directo responsable de que nuestro nivel de desempleo sea sistemáticamente mayor que el de nuestros vecinos europeos, tanto los que son más ricos, como los que son más pobres que nosotros. Nadie tiene a tanta gente en paro, y no ya durante la crisis, sino incluso en tiempos de bonanza.

Este sistema implica que, mientras el trabajador medio español goza de 30 días de vacaciones pagadas cada año, ese mismo trabajador medio cobra nada menos que 42 días de paro subvencionado cada año también. En otras palabras, el español medio pasa más tiempo cada año cobrando el paro que de vacaciones.

Dicha generosidad ha sido, además, recientemente aumentada, al descubrir el Gobierno que llegará inexorablemente a las próximas elecciones con más de 4.000.000 de parados. Ese descubrimiento le ha llevado a aprobar un mecanismo para que sigan cobrando subvención incluso aquellos parados que llevan más de 2 años sin trabajar, con el mal disimulado fin de maximizar el número de parados que lleguen cobrando a la próxima jornada electoral.

Por lo tanto, cuando acabe la crisis, habrá unos 4.500.000 ó 5.000.000 de parados. La cifra exacta dependerá de como se manipule la estadística. De hecho, la manipulación, que era previsible, ya ha comenzado.

En efecto, es curioso notar que ya en Junio de 2009 se ha conseguido que, a pesar de que el empleo haya disminuido respecto al mes anterior, también ha disminuido simultáneamente el paro. Tanto, que a pesar de que efectivamente se había destruido empleo, el Presidente Zapatero se permitió presumir de que ha sido "uno de los mejores Junios de la historia" ante la prensa.

De los 4.500.000 de parados, calculamos que unos 2.000.000 estarán todavía subvencionados, al terminar la crisis. El resto ya habrán agotado para entonces su subvención y por lo tanto estarán más presionados para encontrar efectivamente empleo. Pero incluso aquellos que estén todavía subvencionados perderán su subvención rápidamente, puesto que la mayoría de los puestos de trabajo se perderán entre Junio de 2008 y Diciembre de 2010.

La mayor parte de estos parados serán antiguos titulares de contratos temporales, un perfil que estadísticamente (aunque con las naturales excepciones) corresponde a personas menos cualificadas.

Es decir, que a partir del final de la crisis nos encontraremos con un grupo enorme de parados, generalmente poco cualificados, y que se encontrarán sin subvención o cerca de perderla. Estos se afanarán por encontrar trabajo en una economía todavía sin acceso al crédito bancario.

Puesto que simultáneamente el Gobierno ha reiterado su intención de seguir revisando fuertemente al alza el salario mínimo, muchos proyectos empresariales que no pueden permitirse pagar salarios mayores (tales como los de hostelería o call-centers) no saldrán adelante. El resultado de esta situación tendrá consecuencias sociológicas muy serias.

Creación del proletariado del siglo XXI

La primera será la acentuación de la división social, con la separación de parte de la actual clase media, para constituir el nuevo proletariado del siglo XXI.

En función de los números de empleo, creemos que esta nueva clase estará constituida por cerca de un 15% de la población total. En ella tendrán cabida buena parte de los inmigrantes recientes, pero también muchos españoles, especialmente aquellos para quienes la relajación del estándares educativos que propició la LOGSE no evitó que dejaran los estudios antes de tiempo.

Estos trabajadores tendrán dificultades enormes para encontrar empleo, durante un período de tiempo muy largo. Y eso sucederá en un entorno que ha estado propiciando activamente las familias monoparentales (el número de divorcios ha pasado de unos 50.000 a 100.000 desde la reforma de la ley en 2005), el aborto (que también ha pasado de unos 50.000 a unos 120.000 al año), y en un contexto de sustrato familiar-religioso muy diferente al tradicional en el país, y que tanta estabilidad ha proporcionado en crisis anteriores.

Pero esa no esas no son las únicas desgracias que afectarán a los nuevos proletarios: el crimen subirá todavía más, y las clases desfavorecidas serán las principales víctimas.

El sistema penal español, en el que no existen las estadísticas más básicas (¿alguien sabe cuantos asesinatos hubo en 2008? ¿fueron más o menos que el año anterior?), permite a todos los gobiernos proclamar que han reducido la criminalidad, por evidentemente falso que sea.

La principal preocupación gubernativa actual es evitar que aumente la población carcelaria. Como consecuencia, ya es un hecho que ningún reo por asesinato, sin excepción, llega a cumplir los 15 años de reclusión antes de ser devuelto a deambular libremente por su ciudad. Y naturalmente, los delincuentes infraencarcelados tienden a producir más conflictos e inseguridad en los barrios de población más humilde. Pues esta regla no cambiará en el futuro.

El resultado, es que cuando termine la crisis podremos empezar a ver en España el tipo de ghettización social que nos resulta hoy más típica de América.

El regreso de la economía sumergida

Volviendo al lado económico, la presión de esta gran masa de trabajadores en busca de empleo, conjuntamente con la presencia de un salario mínimo implanteable para muchas empresas, y con el fuerte aumento de la presión fiscal que conllevará la lucha contra el desbocado déficit público, devolverá a España a los tiempos negros de la economía sumergida.

Efectivamente, al igual que en los '80, volveremos a convivir rutinariamente con la presencia de sectores enteros básicamente dominados por el pago en negro. Previsiblemente, se tratará de las mismas actividades que entonces: hostelería, oficios (albañilería, fontanería...) y todas aquellas en las cuales la necesidad de encontrar empleo sea mayor que la oferta de puestos capaces de superar el imposiblemente elevado listón oficial.

Bueno, pues ya está: al acabar la crisis, dejará de reducirse el PIB y el empleo, pero tendremos un país endeudado hasta las pestañas, todavía en medio de una crisis de vivienda que durará varios años más, en el que aumentarán dramáticamente los impuestos y que se habrá sometido a si mismo exigencias tales, que no será capaz de crear el empleo que necesita, durante más de una década.

Y como consecuencia de ello, se habrá creado una nueva clase de proletarios del siglo XXI, compuesta por inmigrantes y españoles poco cualificados, que será víctima del paro endémico, el trabajo en negro, la inestabilidad familiar y el crimen.

¡Caray! ¿Y las buenas noticias?

Llegan las buenas noticias

Pues alegraos, porque también las hay.

Afortunadamente para nosotros, la crisis internacional acabará mucho antes que la española.

El año 2010, la Eurozona ya saldrá de la crisis. Y tras ella irán primero Gran Bretaña y después EE.UU.. Para cuando acabe nuestra crisis, al final de 2011, todos esos países estarán ya creciendo a ritmo saludable. Y eso nos beneficiará, por dos vías.

La primera son las exportaciones. De forma casi desapercibida, las exportaciones españolas han venido comportándose mejor que las de nuestros vecinos porque, al contrario de lo que suele predicarse, la industria española (o mejor dicho, la radicada en España, incluso de propiedad extranjera) es relativamente fuerte. Por ese motivo, no es imposible que nos llevemos alguna sorpresa positiva en cuanto a la evolución de nuestras exportaciones.

La segunda es la inversión. Esta Gacetilla apuesta a que cambiará el Gobierno, y que el nuevo Gobierno fijará entre sus prioridades el mantenimiento de España en el Euro. Y decimos esto porque, en los próximos meses, dicho mantenimiento se pondrá en cuestión, tanto desde fuera de España, como también desde dentro.

Pues bien, la permanencia en el Euro marcará la diferencia entre el destino económico de la España socialista y la Argentina peronista. Nos obligará a hacer los inevitables sacrificios antes de que sea tarde, pero enviará a los inversores extranjeros una inequívoca señal de estabilidad a largo plazo.

Y la inversión extranjera en España será clave. No sólo la inversión productiva, como sucede en las economías emergentes, sino incluso la potenciamente enorme inversión de las familias y las pymes europeas en nuestro país.

Porque efectivamente, España ha construido un enorme pool de activos reales (tales como 25.000.000 de viviendas en un país de 46.000.000 de habitantes), cuya venta puede ser clave en la resolución del problema de la deuda externa.

Saldremos adelante, pero cuanto nos va a costar

En sumario, la crisis terminará en 2011. Para entonces, el país estará todavía gravado por las consecuencias de 7 años de malgobierno económico, y algunas de ellas durarán todavía años o incluso décadas, y tendrán fuerte impacto social. Pero a pesar de ello, un cambio de rumbo económico, apoyado en los activos que este país todavía tiene, puede conseguir el milagro y, si todo va bien, que abandonemos la ruta argentina y volvamos a la senda que nunca debimos haber abandonado.

Suerte a todos.

martes, 7 de abril de 2009

Humor - Crisis de gobierno

El Presidente Zapatero ha vuelto de Turquía e inmediatamente ha anunciado los cambios que van a tener lugar en su Gobierno. Allá van:

Elena Salgado en Economia. Esta eminente economista tiene la receta para sacarnos de la crisis. Menos mal que por fin la han hecho Ministra del ramo, atendiendo al ya ensordecedor clamor de los medios financieros, reprentantes de la industria y élite académica.

Manuel Chaves en Coordinación Territorial. A sus 64 años, Chaves es el complemento clave para un trío de Vicepresidentes lleno de la juvenil energía imprescindible para lograr la renovación del Gobierno. Visualizadlo ahora: De La Vega, Salgado y Chaves. Prácticamente las Supernenas.

José Blanco en Fomento. Para manejar el espinoso asunto de la corrupción en la obra pública, para lidiar con la gestión de nuestros parajes naturales más valiosos, nadie mejor que José Blanco. Desde su soleado ático en la playa de la isla de Arosa, José Blanco vigilará que las cosas se hagan con el criterio que le ha ganado justa reputación.

Angel Gabilondo en Educación. Se demuestra el error de todos los que creían que el PSOE pretendía a adoctrinar a los escolares subrepticiamente mediante Educación para la Ciudadanía. Al nombrar abiertamente para Educación al hermano del famoso locutor estrella del Grupo Prisa, cualquier sospecha de actuación subrepticia queda disipada.

Trinidad Jiménez en Sanidad. De nuevo, la profundidad del conocimiento profesional en el campo de la Sanidad que luce la Ministra, nos alumbra sobre el nivel de prioridad que el Gobierno otorga a la salud de los españoles.

Alfredo Pérez Rubalcaba en Interior. Nadie mejor que el protagonista de una célebre alocución televisada en la jornada de reflexión de las Elecciones Generales de 2004, como responsable de que en España se cumpla la ley.

Miguel Angel Moratinos en Exteriores. El responsable de enviar ayer mismo al Presidente, quien habla sólo español, a una cumbre en Turquía sin traducción simultánea al español, ve premiada su gestión con la continuidad. No por nada la cumbre estaba financiada por España.

Francisco Caamaño en Justicia. Tras la puesta en libertad de Astrit Buschi, responsable del asalto al chalet de José Luis Moreno, Caamaño resulta inevitablemente confirmado en su cargo.

Carme Chacón en Defensa. Una vez terminada su baja maternal, la brillante gestión de la retirada de Kosovo garantiza que Chacón repita en Defensa, a la busca de nuevos éxitos militares.

Celestino Corbacho en Trabajo. El Ministro que en Septiembre de 2008 pronosticó un paro del 12,4% para 2009, una vez que Eurostat confirma que el paro ya en Febrero va por el 15,5%, repite en su cargo. Veamos ahora con emoción cual es su pronóstico para 2010.

Viviana Aido en Igualdad. Cuando cualquier niña de España ve con qué meritos llega a Ministra la ahijada del Presidente del PSOE (ahora también flamante Vicepresidente del Gobierno) Manuel Chaves, comprende qué tipo de Igualdad puede esperarse en la España de la Ministra Aido.

Miguel Sebastián en Industria. Quien tan brillantemente lidiara con la defensa de la españolidad de Endesa, al frente de la industria nacional. Muy apropiado. Repite en el cargo.

Cristina Garmendia en Innovación. En época de recortes presupuestarios, el Ministerio de Innovación comandado por Cristina Garmendia, ha justificado su coste ante todo el país lanzando iniciativas tan decisivas, exitosas y célebres como... las que ha lanzado.

Beatriz Corredor en Vivienda. En 2007 se construyeron más de 600.000 viviendas en España. En 2008 fue nombrada Ministra de Vivienda Beatriz Corredor, quien prometió ocuparse a fondo del problema de la vivienda. A estas alturas de 2009, gracias indiscutiblemente a la eficaz gestión de la Ministra, el ritmo de construcción ha caído hasta unas 200.000 viviendas al año. Lógicamente, la Ministra repite.

Angeles González-Sinde en Cultura. En bien asentada tradición socialista, Angeles González-Sinde presidía la Academia del Cine igual que anteriormente hizo su padre. Ahora ella es Ministra de Cultura. Este sereno y predecible fluir de los acontecimientos nos proporciona la tranquilidad de saber de antemano qué éxitos conoronarán en el futuro la carrera de los hijos de la Ministra González-Sinde, tanto en el mundo del cine como en el Gobierno de España. De esa forma evitamos a nuestros hijos la incertidumbre de arriesgarse a tener cualquier meritócrata advenedizo, completamente desprovisto del mínimo pedigrí, como Ministro de Cultura. O, lo que incluso es peor, la posibilidad de llegar ellos mismos a Ministro de Cultura, sin poder presentar mejor familia que la nuestra propia.

Elena Espinosa en Agricultura. La Ministra se inauguró en 2004 con la negociación de las Organizaciones Comunes de Mercado del tabaco, algodón y aceite en 2004. En aquella ocasión, cedió rápidamente en todos los frentes para asegurar a cambio el apoyo de Francia y Alemania a la retirada de España de Irak. Desde entonces, la Ministra, sigue estratégicamente al acecho de la próxima oportunidad en que Francia y Alemania se retiren de una guerra, para recuperar entonces lo que perdimos en 2004. Así lleva ya 5 años. Eso es lo que se llama estar al incansablemente alerta, y por lo tanto repite en el cargo con todo merecimiento.

En sumario, justo lo que el populacho demandaba. Un cambio radical en el Gobierno, trayendo gente joven, reduciendo austeramente el número de ministerios y poniendo a los mejores expertos en cada puesto, particularemente en Economía.

Muchachos, ahora sí que se acabó la crisis. Estamos salvados.

lunes, 6 de abril de 2009

Política - Crisis de Gobierno

Ayer nos fuimos a la cama con la noticia del inminente anuncio de una crisis de Gobierno. Esta confirmaría las previsiones gacetilleras que, como saben nuestros lectores más avezados, en política prevén que una sucesión de acontecimientos que inexorablemente lleven a elecciones generales en 2011.

Ante el cariz que van tomando los acontecimientos, y particularmente de los datos de destrucción de empleo, el PSOE se plantea la conveniencia de intentar evitar que las cada vez más palmarias lagunas del Gobierno Zapatero acaben con el partido entero.

Resumen de los capítulos anteriores: una vez que incluso los peor informados en el PSOE tienen ya claro que hay crisis, y que la habrá durante los próximos años, empieza a extenderse la pregunta sobre como va a afrontar el partido las próximas elecciones generales, particularmente si no queda más remedio que adelantarlas a 2011, como va ya pareciendo probable. El resultado de las elecciones gallegas (el PSOE pierde el Gobierno) y vascas (el PNV consigue 5 escaños más que el PSOE, y éste tiene que pactar con el PP) confirman que los miedos del partido sobre las repercusiones políticas de la crisis están bien fundados.

Para más Inri, y a pesar del total apoyo que le fue concedido desde Andalucía (donde incluso se aceptó parar el muy larga y trabajosamente gestado proyecto de unificación de las cajas de ahorros locales), la gestión del Gobierno Zapatero en CCM no ha conseguido evitar el colapso de la caja manchega. Esto ha sucedido con grave riesgo para la élite socialista de Andalucía, todavía agrupada entorno a Felipe González, y muy preocupada por qué podría desvelarse si alguno de los principales implicados en el caso Portillo – Colonial – CCM acabase eventualmente ante los tribunales, con riesgo de sufrir penas de cárcel.

Y lo que es peor, la catástrofe se ha producido, de nuevo, por un fallo técnico de gestión. Efectivamente, no se había previsto que, para utilizar los fondos de garantía de depósitos de las entidades financieras en el rescate de CCM, había que haber garantizado a tiempo la imprescindible aquiescencia de órganos de control de éstos. Como resultado del error, los fondos de garantía finalmente se opusieron a financiar el rescate de CCM, y lo hicieron imposible.

Encima llueve sobre mojado, porque este Gobierno ya ha estropeado por errores técnicos similares toda una larga serie de gestiones del máximo relieve: la regularización de inmigrantes, la sustituición de Francisco González frente al BBVA, la opa de Endesa por Gas Natural, etc. Cunde por lo tanto la sensación de que el Gobierno es técnicamente muy inexperto, que además no hace sus deberes, y que la restricción principal en este sentido son las limitaciones del propio perfil del Presidente.

Ante las noticias, el sector felipista del PSOE, más brillante técnicamente, que en su día apoyó a Almunia y que nunca llegó a explicarse bien como un personaje como Zapatero había conseguido derrotarles en las primarias, ha decidido tomar las riendas en incluso preparar un posible escenario de sustitución del Presidente.

Zapatero, que coincide básicamente en el análisis que hacen los felipistas respecto a la inexorabilidad de la crisis y respecto a la necesidad de gestionar la que parece inevitable derrota electoral, ha perdido la iniciativa.

Tras el aparente fracaso de sus últimas iniciativas mediáticas (tales como el caso Gürtel y el juicio del Yak 42), muy similares a otras que tanto éxito habían tenido anteriormente, cunde la sensación que los ardides publicitarios en los que se había venido apoyando hasta ahora el Gobierno parecen haber perdido eficacia, y Zapatero no sabe bien como va a salir adelante. En otras palabras, el Presidente está groggy y cree que va a necesitar todo el apoyo que pueda conseguir dentro del partido.

Por lo tanto, ha cedido el control de la inevitable remodelación del Gobierno al sector felipista, que se ha puesto inmediatamente manos a la obra. Los viejos vaqueros vuelven a cabalgar.

Para empezar, sale Solbes, quien no solo está quemado políticamente, sino que ya es de imposible motivación. Quiere irse, y aunque es posible, resulta contraproducente, seguir obligándole a seguir arrastrando su tumefacto prestigio por este doloroso purgatorio.

Ante la imposibilidad de conseguir que ningún gestor de calidad acuda a comerse él el marrón que recibe del ministro saliente, y su inevitable perjuicio a nivel de carrera política, los felipistas colocan en Economía a Elena Salgado, ministra inteligente, pero que lleva viviendo bien y sin dar un palo al agua desde 1995. Esta última, consciente de que una vicepresidencia, aunque sea en estas circunstancias, es un estupendo broche antes de su inminente jubilación, acepta. No obstante, ya podemos anticipar que su gestión será nula.

En segundo lugar, Chaves se incorpora a una nueva vicepresidencia. De esta forma, si Zapatero llegae a dimitir antes de las próximas elecciones, el PSOE podría contar con un peso pesado (nada menos que el Presidente del partido), con buenas relaciones con el sector felipista (a cuyo núcleo, a pesar de ser andaluz, no pertenece) para heredar las riendas del Gobierno de forma provisional.

Maria Teresa Fernández De La Vega, zapaterista que ha protagonizado recientemente un muy desgraciado incidente electoral en Valencia (de nuevo por un error de gestión técnico que se resolvió con una medida legalmente inaceptable), claramente no da el perfil de heredera en caso de crisis.

Y finalmente parece que se producirá la incorporación de José Blanco para sustituir a Magdalena Alvarez. El responsable de la gestión política del PSOE, muy familiarizado con las necesidades económicas del partido de cara a una posible anticipación de las elecciones, se pone al frente del ministerio con más presupuesto para otorgar contratas. Eso deja al tandem José Blanco – Leire Pajín en capacidad de hacer valer su excelente relación personal, al servicio del partido, y sin necesidad de exponer a manejos peligrosos a ninguno de los miembros del núcleo duro del clan felipista. Todo el mundo recuerda el caso del responsable de finanzas del PSC, Josep María Sala, quien una temporade en la cárcel como consecuencia del affaire Filesa, aunque después haya sido reincorporado a la ejecutiva del partido.

Decimos finalmente y José Blanco con intención. Porque de Carme Chacón ya podemos empezar a olvidarnos. No le falta al PSOE, después de la que ha organizado el estilo Zapatero, que aceptar como líder a otra política de idéntica descripción pero evidentemente de menos destreza comunicativa. La damos por amortizada.

Dicho todo lo cual, no podemos evitar comentar la anécdota más simpática de la remodelación gubernamental, esto es, como nos hemos enterado de la noticia.

El mismo día que Zapatero publica su foto con Obama, alcanzada al precio del envió de un nuevo batallón expedicionario para Afganistán, esta no obtiee la repercusión mediática esperada, porque se publica simultáneamente con la contranoticia de la inminente crisis de Gobierno.

Esto no se comprende bien en un Gobierno tan ocupado con su imagen, que se ha caracterizado por hacer una gestión tan fina de la publicación de notiicias en los medios. La explicación más probable viene de la combinación de la apertura del Gobierno al sector felipista, que ha implicado un aumento de la porosidad informativa.

Pero tal vez también haya un elemento que achacar al “profundo desencuentro” (por ser delicado) entre Zapatero y el grupo Prisa, que no se explica como el Gobierno no “ha contribuido” ya decisivamente a su “estabilización financiera” (por ser delicado), y que “no encuentra motivos para dejar de publicar” una noticia tan importante (por ser delicado).

Seguiremos informando. Con total delicadeza.

viernes, 16 de enero de 2009

Previsiones - Cantando la gallina

Todos recordaréis que el Gobierno decidió ir a las elecciones del pasado 8 de Marzo de 2008 negando la posibilidad de que fuera a haber una crisis.

Tanto es así, que todavía el 1 de Abril de 2008 dijo el Ministro de Economía Miguel Solbes aquella frase tan famosa respecto al crecimiento del PIB para 2008: “La previsión era y sigue siendo el 3,1%”.

Luego llegó Junio de 2008 y, ante la evidencia de que ya había comenzado la destrucción de empleo (que es el aspecto más dramático de la crisis), el Gobierno decidió admitir que habría crisis.

Podéis verlo en este video.



Pues bien, de la misma forma, hoy el Gobierno ha decidido cantar la gallina de nuevo.

Tras haberse hecho toda la negociación presupuestaria (hasta Diciembre de 2008) sobre un escenario macro que negaba que fuera a haber una recesión este año, hoy 16 de Enero de 2009 el Gobierno ha admitido que, por el contrario, sí habrá recesión este año.

Por lo tanto, para 2009 el Gobierno ya hace unas previsiones (PIB -1,6%, empleo -730.000 puestos y déficit exterior 67.000 MEUR) que son creíbles, porque se parecen mucho a las de la Gacetilla (-1.3%, -756.000 puestos y 79.000 MEUR respectivamente).

Sin embargo, a partir del año 2010, el resto de la previsión sigue en el mundo de la fantasía.

El Gobierno supone que, por alguna razón no revelada, la economía se dará repentinamente la vuelta durante el último trimestre de 2009, de forma que 2010 registrará de nuevo un crecimiento positivo, de forma que el empleo dejará de caer y prácticamente se estabilizará.

Dado el anterior supuesto, el déficit exterior dejará de reducirse en 2010; el Gobierno apuesta porque también éste se estabilizará en el entorno de los 60.000 MEUR anuales. Tampoco explica, claro, quien va a prestar esos 60.000 MEUR anuales a España, país que tras sus recientes excesos acumula ya nada menos que 867.000 MEUR de deuda (eran 311.000 al llegar este Gobierno al poder).

Naturalemente, nada de eso ocurrirá. Ni se producirá un repentino cambio de tendencia en el último trimestre del año, ni dejará de destruirse empleo, ni mucho menos encontraría España quien le financiara 60.000 MEUR más de deuda cada año.

Pero bueno, el Gobierno ha decidido que los años a partir de 2010 siguen estando a disposición de su marketing electoral.

Esa decisión va a tener algunas consecuencias costosas. Por ejemplo, con una previsión publicada de estabilización del empleo en 2010, el Gobierno no va a poder pedir ningún recorte salarial a los funcionarios.

Que nadie se escandalice porque hablemos de recortes. Puesto que estamos en la Eurozona y ya no podemos devaluar, la crisis obligará a reducir los sueldos de la economía, de una forma u otra.

Todos recordamos que, hasta hace pocos meses, todavía era muy frecuente oír en España el argumento que “la vivienda nunca baja, si acaso puede dejar de subir durante algún tiempo”. Ahora, sin embargo, cuando ya las estadísticas oficiales refleja que los precios están bajando, ya nadie tiene dudas sobre cuanto han cambiado las cosas. Bueno, pues con los salarios sucederá algo parecido.

En la Eurozona hay otros 3 países que tienen el mismo tipo de crisis que España (un tipo mucho más grave que la de los demás, para entendernos). Se trata de Irlanda, Portugal y Grecia. Pues bien, el Gobierno irlandés ya ha decidido ser realista, acordar una reducción de sueldo del 10% para sus propios Ministros, y negociar a continuación una reducción del sueldo para el resto de los funcionarios públicos. Los Gobiernos de Portugal, Grecia y España harían bien en imitar esa apuesta por la seriedad.

Salvo que, naturalmente, con una previsión tan fantástica de recuperación para 2010 (por muy increíble que sea), el Gobierno de España se impide a si mismo plantear siquiera remotamente recorte salarial alguno para los funcionarios.

Eso por no hablar del maná financiero que está a punto de repartir entre las ya magníficamente tratadas comunidades autónomas, como consecuencia de la renegociación sobre la financiación autonómica.

Con toda probabilidad, podemos esperar que el ya de por si no particularmente acusado celo por reducir gastos de las comunidades autónomas (que son las principales empleadoras públicas), va a relajarse otro poco durante los próximos meses.

Pero las consecuencias negativas no se limitarán al efecto directo del error sobre el bloqueo de la adaptación del sector público al mundo post-burbuja. En la medida en la que el sector privado crea las predicciones gubernativas, cometerá errores de bulto (tales como retrasar el también necesario ajuste de los precios inmobiliarios hasta niveles más realistas), los cuales afectarán negativamente a la productividad del país.

Pero en fin, esto es lo que hay. 2009, correcto; 2010 y 2011, sigue Alicia en el País de las Maravillas. Pues suerte a todos.

viernes, 2 de enero de 2009

Previsiones - Feliz 2009

¡Damos la bienvenida al estimado populacho al año 2009, esa tierra de misterio y terror!

Desde la Redacción de la Gacetilla esperamos que todos os encontréis bien al recibo de la presente.

En la línea de activismo filantrópico para las masas subalfabetizadas, hoy repasamos punto por punto nuestras principales previsiones macroeconómicas para el año entrante.

Como de costumbre, podréis no estar de acuerdo, pero no podréis decir que no nos mojamos. Vamos allá.

Para empezar, aquí tenéis nuestro último cuadro de previsiones macro.

Como veréis, la esencia de nuestra previsión anterior se mantiene: una crisis muy larga, que durará hasta 2013, durante la cual se producirá la destrucción de unos 3.000.000 de empleos.

El empleo tocó un pico de 19.500.000 en 2007, estimamos que ha se ha producido una destrucción de 900.000 puestos ya en 2008, y pronosticamos que todavía se destruirán unos 2.100.000 empleos entre 2009 y 2012.

La principal variación respecto a nuestra anterior previsión se debe a que ahora tenemos un dato nuevo muy importante: es probable que la inyección de fondos en la banca española pase de los 150.000 MEUR anunciados (sobre los cuales basamos nuestra anterior predicción) hasta 250.000 manejados por prensa y políticos ahora.

La diferencia es muy importante. Nuestra posición era que 150.000 MEUR sólo permitirían a la banca capear los próximos 18 meses. Sin embargo, estimamos que con 250.000 MEUR, la banca puede sobrevivir a la crisis completa, porque para cuando se hayan consumido, el trago más amargo de la crisis habrá pasado ya.

Por lo tanto, mientras que en nuestra predicción de Noviembre de 2008 preveíamos un año 2010 muy negro (puesto que al agotarse los recursos de la banca se produciría un cerrojazo total del crédito que ahondaría la recesión), ahora estimamos que no habrá tal cerrojazo en 2010.

El resultado de estos 100.000 MEUR adicionales es que la crisis se hace menos profunda, pero más larga. Mientras que antes estimábamos que ya se crearía empleo al final de 2012, ahora creemos que habrá que esperar hasta 2013.

1 - Bancos.

Ningún banco quebrará.

Como sabéis, nuestra hipótesis desde Mayo de 2007 es que veríamos quiebras bancarias en España durante el período de 16 meses que va desde Septiembre de 2008 hasta Diciembre de 2009.

Sin embargo, el 12Oct08 los gobiernos de la Eurozona (con Gran Bretaña como vedette invitada) acordaron realizar una masiva inyección de dinero en los bancos de sus países. Esta medida no tenía precedente histórico. En el caso de España, se publicó un importe de 150.000 MEUR. Desde ese momento, nuestra previsión de quiebras bancarias en España quedó invalidada.

Y es que 150.000 MEUR es un pastón. Para que tengáis una referencia, los recursos propios de todos los bancos (y cajas) de España juntos están en el orden de los 200.000 MEUR.

Bueno, pues no solo eso, sino que durante Diciembre de 2008 se ha publicado que esos 150.000 MEUR podrían ampliarse en 100.000 más (hasta un total de 250.000).

Por lo tanto, podéis estar tranquilos con vuestros depósitos, que con ese pastizal a su disposición, va a ser muy difícil que llegue a quebrar ningún banco.

2 - Inmobiliaria.

La crisis inmobiliaria será todavía más larga que la económica, y durará hasta 2015.

A continuación os contamos las matemáticas que soportan nuestra predicción.

Según la tasadora Tinsa, que hace bien estas cosas, al cierre de 2008 había unas 930.000 viviendas nuevas sin vender en España. Nosotros estimamos que, además, hay unas 400.000 viviendas en distintas fases de construcción, que todavía no están vendidas. Es decir, en total las inmmobiliarias disponen hoy de cerca de 1.330.000 viviendas para vender.

Nosotros estimamos que la tasa sostenible de construcción de vivienda es de unas 300.000 al año. Si suponemos que la mitad de ellas se venden durante la construcción, y el resto durante los 6 meses siguientes al fin de obra, entonces resulta que que el stock normal de viviendas por vender que las inmobiliarias deberían tener es de unas 262.500.

Eso significa que el stock de viviendas disponibles debe disminuir en cerca de 1.057.500 viviendas. Y mientras que las inmobiliarias tengan ese exceso de stock, se producirá una presión a la baja de los precios, no hay duda.

¿Cuando empezará a liquidarse ese exceso de stock?

Pues para empezar, os apuntamos que el stock de viviendas sin vender no sólo no disminuyó, sino que aumentó durante el tercer trimestre de 2008, según la estadística que publicó el 18 de Diciembre el Ministerio de la Vivienda.

Según esa estadística, durante ese trimestre se vendieron 73.000 viviendas nuevas, mientras que se comenzó la construcción de otras 75.000. Es decir, al final del trimestre las inmobiliarias tenían 2.000 viviendas más por vender que al principio del trimestre.

Nosotros estimamos que ya en el cuarto trimestre se empezarán menos viviendas de las que se vendan, de forma que ya ese trimestre comenzará la reducción del stock acumulado.

¿Y cuanto tiempo durará la liquidación?

Para empezar, suponemos que mientras dure la crisis, nunca habrá un año en el cual se construyan menos de 150.000 viviendas nuevas (en lugar de las 300.000 que se construirían en un año normal, y en lugar de las 800.000 que se construyeron en 2006, cuando estábamos en pleno boom).

Y si 150.000 viviendas será el mínimo, suponemos que la construcción de viviendas media durante la crisis será de unas 200.000 anuales.

Por otro lado, suponemos que durante la crisis se venderán, en promedio 73.000 viviendas nuevas cada trimestre, es decir, unas 292.000 anuales. Por lo tanto, el stock se reducirá en unas 92.000 viviendas al año hasta 2013.

Eso quiere decir que, con toda probabilidad, las inmobiliarias abrirán 2014 todavía con un exceso de stock de unas 600.000 viviendas.

Puede que el exceso de stock sea de 450.000 viviendas si se reactiva antes la demanda de segunda vivienda en la costa a partir de 2011. Es posible que eso suceda porque en casi toda la Eurozona la recuperación llegará a partir de 2010, es decir, 3 años antes que en España. Aun así, hay que en cuenta que los extranjeros han estado comprando viviendas en españa a un ritmo de unas 100.000 al año durante el boom, de modo que no es fácil que superen tampoco esa cifra en los próximos años.

Bueno, pues ese exceso de stock de 450.000 viviendas que habrá a comienzos de 2014, todavía tendrá que ser liquidado antes de que podamos dar por zanjada la crisis inmobiliaria, lo cual llevará probablemente unos 2 ó 3 años, incluso en situación de relativa bonanza económica. Resulta por lo tanto que la crisis inmobiliaria se prolongará hasta 2015 ó 2016.

Por lo tanto, aquellos de vosotros que estéis pensando en comprar un piso, la recomendación gacetillera es que no tengáis ninguna prisa, que os alquiléis algo que os guste, y que vayáis ahorrando para empezar a buscar dentro de 4 ó 5 años. Cuanto más tiempo pase, mejor para vosotros.

3 - Política.

El Gobierno Zapatero está aguantando la crisis con un estoicismo digno de mejor causa.

Hoy publica El Mundo el resultado de una encuesta que atribuye al PSOE prácticamente el mismo porcentaje de misma intención de voto que el correspondiente a las elecciones legislativas de Marzo de 2008.

Teniendo en cuenta que el PSOE basó su estrategia electoral en negar la inminencia de la crisis, y que desde entonces se han destruido unos 800.000 puestos de trabajo, la resistencia electoral del partido es considerable.

Pero no nos engañemos, nada es eterno. Si estamos en lo cierto, la destrucción de empleo no ha hecho más que empezar.

El primer mes con destrucción de empleo fue Junio de 2008. A medida que se sucedan los años de continuas caídas del empleo, es difícil suponer que la resistencia electoral socialista podrá aguantar.

¿Qué debe hacer el Gobierno?

Pues, en pocas palabras, básicamente lo contrario de lo que hace, en prácticamente todos los aspectos de su gestión económica.

Debería renunciar a subir el sueldo a los funcionarios, particularmente si lo hace por encima de la inflación, como sucederá en 2009; debería evitar ampliar el gasto en política sociales (tales como ampliar el paro a los autónomos) cuando ya no hay dinero; debería evitar gastos suntuarios, tales como la cúpula de Barceló; debería exigir austeridad a las Comunidades Autónomas, en lugar de ampliarles sus recursos; debería por el contrario aumentar la financiación municipal, que con el colapso inmobiliario va a secarse; debería hacer previsiones económicas realistas, sobre las cuales pudieran confiar los actores económicos; debería evitar maquillar las estadísticas macroeconómicas (en particular las del paro y, más recientemente las de afiliación a la Seguridad Social).

También debería proteger las grandes empresas españolas, para que no sean vendidas al extranjero como Endesa; debería apoyar a aquellas que hacen negocios internacionales, para evitar expropiaciones como las que ha sufrido Repsol en Ecuador, Bolivia y Argentina; debería reducir el dispendio en horas sindicales liberadas; debería reducir dramáticamente en número de funcionarios (ya son 2.500.000).

Y por último, debería prestar atención a la educación más allá de Educación para la Ciudadanía; a la política de defensa como estímulo a la investigación tecnológica; a las políticas de formación para trabajadores más allá de su valor como fuente de ingresos para los sindicatos; y retomar la senda de las grandes obras hidráulicas.

Sin embargo, es muy improbable que el Gobierno reaccione. Las personas que marcan su pauta de actuación tienen una formación económica nula o muy escasa, e incluso aquellas a quienes se presume una calidad algo mayor, están absorbidas por la prioridad política del Gobierno y en la práctica tampoco aportan nada a la gestión económica.

Esa ha sido la razón que ha provocado que durante la gestión del actual Gobierno, el déficit exterior se multiplique por 4, la deuda exterior por 3, se haya pasado de crear 450.000 empleos anuales a destruir 670.000, y cunda la sensación general que, una vez agotada la herencia recibida, en economía básicamente se improvisa.

Si estamos en lo cierto, entonces lo probable es que el Gobierno siga trabajando sobre la base de medidas de muy corto plazo, destinadas solo a optimizar su discurso ante un electorado que tradicionalmente premia demasiado escasamente la correcta gestión económica. Por lo tanto, prevemos que la situación económica siga deteriorándose por la senda que describimos más arriba.

El resultado del deterioro será que, al final de 2010, el Gobierno no conseguirá aprobar los presupuestos del Estado de 2011, y que esto desatará una cadena de acontecimientos (incluyendo un creciente malestar interno en el PSOE) que llevarán a la convocatoria de elecciones anticipadas en 2011.

¿Cual debería ser el papel de la oposición en este contexto?

Sin entrar en el debate sobre las personas, la oposición debe considerar que ganará inexorablemente las próximas elecciones, de una forma u otra. Por lo tanto, debe preparar su victoria, con el fin de que pueda sacarle partido cuando llegue, y devolver al país al crecimiento saneado.

Para empezar, la oposición debe vender caro su apoyo al Gobierno. Hasta ahora, la oposición no ha sido capaz de conseguir nada cuando ha apoyado al Gobierno: ni financiación para las Comunidades y Ayuntamientos que controla, ni financiación para obras públicas, ni apoyo para sus reformas económicas.

Ahora, sin embargo, se aproxima una larga época durante la cual el Gobierno necesitará crecientemente el respaldo de la oposición. La primera ocasión ya está a la vuelta de la esquina, puesto que el Gobierno necesita respaldo para aumentar el fondeo bancario de 150.000 a 250.000 MEUR. La decisión se tomará a mediados de 2009, y el PSOE ya ha empezado a tratarla con el PP.

Os tendremos informados.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Crisis – Nuevo escenario central

Bueno, parece que se confirma que, tras la cumbre de la Eurozona (con Gran Bretaña como artista invitada) del 12 de Octubre pasado terminó efectivamente la crisis financiera internacional.

Por lo tanto, la Gacetilla revisa hoy su escenario económico central. Este artículo explica las razones y sus consecuencias.

¿Quiere esto decir que ya no van a seguir desparramándose malas noticias de los bancos por las portadas de los diarios financieros? ¿Se aproxima por lo tanto la recuperación económica?

Pues las respuestas son no y no, respectivamente.

¿Entonces? Lo único que ha desaparecido es el escenario de catástrofe. La posibilidad de una implosión en cadena de las entidades financieras occidentales se ha alejado.

Esto es muy importante, aunque nunca se ha explicitado mucho, por la muy loable razón que la mera mención de la posibilidad de que los ahorradores pudiesen llegar a perder sus depósitos, habría podido ser suficiente para causar un pánico de consecuencias funestas.

Veamos entonces, una vez que ha pasado el peligro, de qué nos hemos librado exactamente.

Primero repasemos la teoría. Al contrario de lo que sucede con los mercados de bienes y servicios, el sistema financiero no es intrínsecamente estable. Nos explicaremos.

En un sistema capitalista, los mercados de bienes y servicios son estables. Esto significa que, cuando se produce un “shock externo” (por ejemplo, que se encarezca repentinamente el petróleo), los mercados se ajustan por si mismos a las nuevas circunstancias, y son capaces de salir adelante sin necesidad de intervención gubernamental.

En el caso del ejemplo, el encarecimiento del petróleo haría caer las ventas de coches, especialmente los de mayor consumo; los fabricantes recortarían la producción, especialmente la de los más sedientos, y despedirían a algunos empleados; los despedidos se recolocarían en otros trabajos y listo. Aunque el proceso sería sin duda doloroso para los que quedasen sin trabajo (y también para algún fabricante que no resistiese el envite y terminase por quebrar), el sistema funciona de tal forma que resistiría. Puede compararse a un automóvil, que tiene 4 ruedas: aunque algún día haya aceite en el asfalto, puede que de un trompo, pero se mantendría en pie.

Por el contrario, los bancos capitalistas son inestables por naturaleza. Recogen dinero por un lado (típicamente de familias particulares) y lo prestan (típicamente a empresas, aunque en parte también a familias). Hasta aquí todo parece claro.

Sin embargo, no lo está tanto, porque esta simplificación esconde 2 graves problemas.

Para empezar, los bancos suelen comprometerse con las familias a devolverles su dinero en cualquier momento que éstas deseen (lo que técnicamente se llama “a la vista”).

Y ahí está el primer problema, porque las empresas que reciben ese dinero por otro lado, no se comprometen a devolverlo a los bancos en cuanto estos lo reclamen, sino que suelen exigir poder contar con el dinero durante algún tiempo. De modo que, en realidad, los bancos no pueden cumplir la promesa de devolución que hacen a sus clientes.

¿Y qué hacen entonces? Pues sucede que, en realidad, generalmente son pocas las familias que efectivamente piden la devolución del dinero que tienen depositado. Los bancos, que lo saben, se limitan por lo tanto a mantener algo de dinero líquido en sus cajas, y apuestan a que eso será suficiente para atender las demandas efectivas de fondos que les presenten las familias.

Naturalmente, lo malo de este sistema es que podría suceder que, por algún motivo imprevisto, fueran repentinamente muchas las familias que decidieran retirar su dinero del banco simultáneamente. En tal caso, el banco no podría pagar a todas ellas inmediatamente y sufriría lo que se conoce técnicamente como una crisis de liquidez.

Pero además hay un segundo problema. Sucede que estadísticamente, algunas de las empresas a quienes los bancos prestan dinero terminan por quebrar (por el motivo que sea) y no consiguen devolver sus préstamos.

Sin embargo, el banco sí debe devolver el dinero que pidió prestado a las familias, de modo que tiene que pagarlo de su propio bolsillo, es decir, de lo que técnicamente se llama sus recursos propios.

Normalmente, las pérdidas que los bancos tienen por este motivo son menores que los beneficios que les proporciona el resto de su negocio, de modo que, aunque de vez en cuando tengan que cubrir las pérdidas ocasionadas por alguna empresa quebrada, su nivel de recursos propios no suele llegar a bajar.

De nuevo, esto sólo sucede si el número de empresas que quiebran es el habitual, de modo que aquí hay otro riesgo: que se produzca una crisis económica y repentinamente quiebren muchas más empresas de lo habitual.

En tal caso, el banco podría llegar a agotar todos sus recursos propios, quebraría él mismo y, por lo tanto, no sería capaz de devolver todo el dinero que hubiese recibido de las familias depositantes. Esa situación se llama técnicamente crisis de solvencia.

Hasta aquí nada nuevo. Bueno, pues ¿por qué decimos que el sistema financiero capitalista es inestable?

Pues porque las familias solamente mantienen sus depósitos en los bancos porque creen que es muy improbable que sufran una crisis de liquidez o de solvencia. Por lo tanto, si en algún momento las familias empezasen a pensar que sí fuese probable que se llegase a producir una crisis, entonces retirarían sus fondos de los bancos. Nadie quiere que quiebre su banco y se quede con los ahorros que están depositados en su cuenta corriente.

Lo malo es que, desgraciadamente, si fueran muchas las familias que se propusieran retirar los fondos simultáneamente, entonces los bancos sí que sufrirían una crisis de liquidez cierta, y no podrían pagar.

Y lo peor de esta situación es que, incluso si la crisis de pagos fuera de liquidez, y por lo tanto en principio temporal, la propia crisis sería suficiente para destruir definitivamente el negocio de los bancos afectados. Eso sucede porque pasa mucho tiempo antes que las familias quieran volver a prestar dinero a un banco que ha sufrido una crisis, y esa ausencia de fondos impide al banco dedicarse a su negocio de préstamo, y termina por provocar su quiebra.

De forma que hemos visto como, en caso de crisis, el sistema bancario no se adapta a los “shocks externos” igual que los mercados de bienes sino que, por el contrario, en caso de shock puede irse directamente por el desagüe. Dicho de otro modo, el sistema es intrínsecamente inestable.

Por seguir con el ejemplo que hacíamos antes, el sistema bancario es como una motocicleta, que tiene 2 ruedas: si encuentra aceite en el suelo, no le basta con dar un trompo como un coche, sino que por su propio diseño termina en el suelo.

Por mencionarlo, os añadiremos que a lo largo de la historia se han intentado varios remedios para corregir esta inestabilidad intrínseca del sistema financiero capitalista, pero (sin entrar en detalles, que esto da para escribir un libro) no se ha encontrado la fórmula fetén todavía.

Bueno, pues volviendo a la crisis financiera internacional, lo que se ha evitó el 12 de Octubre es que se produzca una crisis bancaria generalizada, que habría sido terrible. Todas las motos habrían acabado por los suelos.

¿Os la imagináis? Bancos por todo el mundo, anunciando uno tras otro que no serían capaces de hacer frente a sus pagos, colas de familias desesperadas a la puerta de los bancos reclamando sus ahorros, pensionistas arruinados manifestándose (o quemándose a lo bonzo), el sistema de pagos bloqueado porque nadie se atreve a realizar un pago a través de un banco por si los correspondientes fondos se quedasen atrapados... en fin, la pera.

¿Y como se ha conseguido evitar esa debacle?

Pues lo cierto es que, aunque el sistema bancario sea por naturaleza igual de combustible que una biblioteca, los gobiernos disponen de dos medidas antiincendios.

Una de ellas es más fina, pero menos potente, como un extintor de incendios. La otra es infalible, pero provocaría un desastre en la biblioteca, como un sistema de aspersión de esos que se instalan en el techo.

Por lo tanto, aunque tanto el extintor como la aspersión pueden dañar los libros de la biblioteca al usarse, la última es bastante peor, y debe activarse sólo si todo cuando todo lo demás haya fallado.

Vamos primero el extintor. En caso de crisis, los gobiernos pueden pedir dinero prestado para entregarlo (o mejor cederlo a su vez prestado) a los bancos afectados, con el fin de evitar que éstos últimos se vean obligados a dejar de devolver dinero a las familias depositantes.

Naturalmente, la cosa tiene dos inconvenientes. El primero de ellos, es que al prestar dinero a los bancos que lo necesitaran, que presumiblemente serían los peores del sistema bancario, los gobiernos en la práctica estarían favoreciendo a los bancos peor gestionados. Los restantes bancos (los mejor gestionados) seguirían teniendo que levantar sus propios fondos sin ayuda de nadie, lo que les colocaría en desventaja relativa.

Esto es claramente injusto y contrario a la libre competencia capitalista, que prevé que una empresa mal gestionada debe quebrar para que prevalezcan las mejores y para dejar espacio para que surjan otras nuevas, mejorando así la economía en general.

El segundo inconveniente es que esta herramienta (como sucede con el extintor) tiene sus limitaciones. En caso de crisis total, la montaña de deuda de los bancos con las familias es tan grande, que incluso los propios gobiernos no encontrarían quien les prestara dinero suficiente para tapar el agujero (y todavía menos si tuvieran que pedirlo repentinamente).

Por poner un ejemplo, en España la deuda de los bancos con las familias (principalmente) es unas 6 veces mayor que la deuda pública.

Por lo tanto, si el incendio fuera gordo de verdad, sólo quedaría el remedio de activar los aspersores. La activación de los aspersores consiste en que sea el Banco Emisor quien salve a los bancos, por la vía de emitir moneda suficiente como para cubrir todas las deudas, y prestarla a los bancos.

Naturalmente, el Banco Emisor (que en la Eurozona es el Banco Central Europeo, y en EE.UU. la Reserva Federal) puede emitir toda la moneda que quiera. Por decirlo gráficamente, el Banco Emisor tiene una imprenta de billetes en su sótano.

Sin embargo, las consecuencias secundarias de una emisión de moneda de ese volumen serían nefastas. Una emisión de ese porte no sólo tendría el mismo inconveniente de premiar al banco peor gestionado que en el caso anterior, sino que incluso podría provocar una devaluación enorme de la moneda y una espiral inflacionista de tal vez años de duración, y tremendo efecto adverso en cascada sobre la economía real.

De vuelta a la reunión de 12 de Octubre, lo que decidieron los Gobiernos de la Eurozona fue utilizar el extintor (eso sí, uno del tamaño de una hormigonera). Fue una sabia decisión.

El efecto no ha sido inmediato, y la crisis financiera todavía no ha terminado, porque no hay precedentes de un porte similar. ¿Ampliación de capital, préstamo o aval? Nadie sabía como meter un extintor tan grande en la biblioteca.

Por lo tanto ha habido que ir tomando decisiones secundarias posteriores: en algunos casos, ampliación, otros préstamo y otros aval. Hubo que derribar el portón de la entrada a la biblioteca para meter el pedazo de extintor.

Afortunadamente, a medida que va habiendo mayor visibilidad sobre los aspectos prácticos de la decisión (ya va estando el extintor en posición), y va quedando claro que el asunto se va a controlar, los mercados se van relajando.

Lo cual nos devuelve a las preguntas que nos hacíamos al principio de este artículo.

Aunque el extintor vaya estando en posición, el incendio no ha terminado y todavía arderá algún volumen más. Seguiremos teniendo malas noticias de algunos bancos.

Además, incluso cuando haya terminado, habrá que limpiar el estropicio y secar los libros que hayamos salvado. Los bancos que hayan recibido ayudas tendrán que devolverlas, los que hayan pasado a propiedad pública tendrán que ser privatizados en cuanto sea posible, y también sería bueno que aquellos que no hayan necesitado ninguna ayuda sean compensados por su superior gestión.

Simultáneamente, habrá que tomar medidas para evitar que se produzca otro incendio. Lo probable es que se refuerce el servicio de conserjería y se coloquen cámaras de vigilancia para evitar que nadie vuelva a fumar clandestinamente en nuestra biblioteca.

Siendo más serios, es más que probable que se refuercen los órganos de regulación bancaria y que las normas de vigilancia y control sobre el sistema financiero se hagan considerablemente más exigentes.

Y si la crisis financiera todavía va a dar trabajo, mucho menos va a producirse inmediatamente la recuperación económica.

Aunque la crisis económica será general, hay varios mercados (en particular EE.UU., Gran Bretaña, Islandia, Irlanda, España, Portugal, Grecia y el Este europeo salvo Rusia) que estarán más castigados y que tendrán que purgar sus anteriores excesos.

El caso de EE.UU., su suerte depende mucho del resultado de la cumbre del G20 en Washington, el próximo 15 de Noviembre. Como sabéis, esta Gacetilla apuesta por una fuerte ampliación de fondos del FMI con gran apoyo (léase dinero) chino, a cambio de un dramático aumento de la capacidad de influencia de China en dicha institución.

Simultáneamente, EE.UU. afrontará un plan de austeridad de gran envergadura, coincidiendo con la incorporación de su nuevo Presidente. Este programa tendrá un efecto muy negativo sobre amplias capas de la sociedad americana (partiendo de las más humildes, pero llegando incluso a gran parte de la clase media), de forma que en la Gacetilla apostamos que vendrá acompañado de medidas sociales igualmente espectaculares (en particular la universalización del aseguramiento sanitario). Podría incluso reforzarse la provisión pública de servicios sanitarios, que hasta ahora presente sólo de forma dispersa.

En política, el efecto será el de una relajación del papel de EE.UU. en la escena mundial, particularmente a nivel militar. No está claro que con la que va a caer sea popular internamente mantener un esfuerzo bélico como el actual.

A su vez, esto, así como la creciente probabilidad de un Irán nuclear, conducirá por fin a lo que nosotros consideramos el primer esfuerzo serio por alcanzar la paz en Oriente Medio. 18 años más tarde, Jerusalén estará de nuevo sobre la mesa, de forma que ya sólo restará el obstáculo referente a la naturaleza racial-religiosa del Estado de Israel (que no es moco de pavo, pero bueno).

El papel de China se proyectará hasta una dimensión mundial que nunca había tenido hasta la fecha. En pocas palabras, la cumbre del G20 será la primera vez en la cual sea China quien (básicamente) tome una decisión de esta importancia estratégica mundial, en paridad con la Eurozona, con clara prelación sobre EE.UU. y Japón (y a mucha distancia de los demás comparsas asistentes).

Los países del Este europeo e Islandia tendrán una crisis comparable a la que padeció España en 1991-93. Sufrirán devaluaciones (dramáticas en algunos casos) y tendrán que implantar penosos planes de austeridad, pero podrán contar con apoyo europeo.

Con un poco de suerte, cuando hayan pasado el trago (en 2 ó 3 años), la mayor parte de ellos estarán en condiciones económicas y políticas de entrar en el Euro, momento que esperarán como agua de Mayo.

Esto último, junto con la probable incorporación de Dinamarca, provocará cierta presión sobre Gran Bretaña y Suecia, los principales socios de la UE que se niegan a adoptar el Euro. Es posible que finalmente terminen por incorporarse (particularmente Suecia), pero hay que recordar que los británicos todavía conducen por la derecha y miden en libras y pulgadas.

Quienes van a pasar una tribulación no pequeña van a ser Irlanda, España, Portugal y Grecia, es decir, los miembros menos ahorradores (o más despilfarradores) de la Eurozona. Contrariamente a todos los demás afectados, estos no podrán beneficiarse del efecto de una devaluación, de forma que tendrán que purgar todos sus pecados por la dolorosa vía del desempleo.

El caso de España es, con mucho, el más importante de todos (la economía española es mayor que la de los otros 3 juntas).

El desempleo en España ya es alto (11,9%), pero todavía crecerá mucho más. La estimación de esta Gacetilla es el 15% para el cierre de 2009 (equivalente a más de 3 millones de parados), pero seguirá aumentando hasta pasar los 4 millones de parados en 2010.

Por otra parte, las decisiones tomadas el 12 de Octubre nos han hecho revisar nuestro escenario central (fechado en Mayo de 2007), que preveía quiebras bancarias en el período Septiembre de 2008 a Diciembre de 2009. Tras la recapitalización, creemos que ya no habrá tales quiebras en ese período.

Esta es una buena noticia. Aunque de esta forma la crisis será más larga, también será menos lacerante para la estructura productiva del país, de forma que el efecto neto es claramente positivo.

Con visibilidad ya desde la semana pasada del dato de crecimiento del tercer trimestre de 2008 (-0,2% según estimación publicada por el Banco de España), podemos ya confirmar que el crecimiento en 2009 será negativo. Afinamos así, por lo tanto, nuestra anterior predicción (de Septiembre de 2007, hace más de un año) que era “inferior al 1% o negativa”.

También hemos tenido ya ayer el dato de déficit corriente de Agosto (-7% respecto al año anterior), de forma que ya podemos prever algo mejor la evolución del déficit exterior durante los próximos años. Creemos que caerá rápidamente durante 2009 (unos 80.000 MEUR) y 2010 (unos 50.000 MEUR), pero que el recorte no evitará que se llegue a 2011 con un problema de liquidez todavía asfixiante.

Además, las caídas del déficit se producirán en un escenario de crecimientos negativos. Por lo tanto, pronosticamos caídas del PIB también en 2010 y 2011. A ese año se llegará ya con mucha fatiga acumulada tras 3 años de fuerte crisis.

Al final de 2010, con más de 4 millones de parados, un déficit público galopante, varios años de crecimiento negativo a sus espaldas y gobernando en minoría, el Gobierno Zapatero no será capaz de conseguir aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2011.

Intentará tirar adelante con Presupuestos prorrogados, pero el esfuerzo será inútil.

Para entonces, el dinero de la recapitalización de 12 de Octubre de 2008 ya se habrá gastado completamente. El déficit público de España ya llevará 2 años por encima del límite del 3% que rige en la Eurozona. Los demás países de la Eurozona, que ya se habrán recuperado, no estarán dispuestos a permitir que España haga una nueva recapitalización en solitario.

Al no poder contar ya con el paraguas protector del Estado, los bancos amarrarán (todavía más) la concesión de crédito, lo cual impedirá que la economía levante cabeza todavía.

Con los presupuestos prorrogados, la crisis sin dar síntomas de remitir, la credibilidad del Gobierno por los suelos, tras haber perdido cuotas de poder local y autonómico por el camino (estos años no le van a resultar tan fáciles como cuando heredó a Aznar), y con todas las encuestas vaticinando el inminente relevo del PSOE en el poder, Zapatero se encontrará ante enormes presiones dentro de su propio partido.

Esta Gacetilla, por lo tanto, mantiene su pronóstico anterior (fechado en 2007) de elecciones anticipadas en 2011.

Nuestro principal temor reside en que el Gobierno comparte crecientemente nuestros pronósticos (y más que los va a compartir, claro) y, por lo tanto, buscará vías de salida para lo que puede ser una debacle en toda regla.

Además, no está del todo claro que todo el Gobierno esté completamente libre de temor a que una posible reapertura de la investigación sobre el 11-M no termine por complicar el “horizonte penal” de algunos de los personajes más ambiguos relacionados con aquellos hechos.

Lamentablemente, la opción más evidente que tiene el Gobierno para evitar el desastre total (y sus potencialmente temibles consecuencias) es la de firmar un “acuerdo de paz” con ETA “como sea”.

Mantener viva la posibilidad de retomar la negociación con ETA es la razón por la cual el Gobierno no ha pedido la revocación del mandato de negociación dado por las Cortes.

O sea que tenemos crisis hasta 2011. ¿Y creíais que eso es malo? Pues lo sentimos, pero nos tememos que todavía puede ser peor.

Seguiremos informando.

martes, 7 de octubre de 2008

Bancos - Cada familia pone 4.000 EUR.

Hoy se ha presentado el Plan de salvamento bancario del Gobierno. Lo habrás visto en el Telediario.

Bueno, pues allá van las noticias: te comunicamos que a tu familia le toca pagar 4.000 EUR, no sabes en qué se lo va a gastar ni a qué Comunidad Autónoma en particular va a beneficiar, y puede que el año que viene tengas que poner el doble (es decir, otros 8.000 euritos).

Así que prepara la pasta, que ha hablado el gran Zapatero.

¿No, eh? Pues nos explicamos.

Los lectores más avezados de la Gacetilla ya conocen nuestro análisis sobre la crisis económica, pero lo recapitularemos para los nuevos pupilos.

Básicamente, los bancos españoles venían prestando unos 80.000 MEUR anualmente hasta 2004. Al llegar al poder el actual Gobierno, se desató un frenesí bancario, que llevó a las instituciones a pasar a prestar unos 300.000 MEUR anuales. Es decir, más del triple, de golpe.

Ya os imaginaréis como hicieron para alcanzar esas cifras, básicamente con la misma plantilla y número de sucursales que antes. Por decirlo brevemente, daban dinero a quien lo pidiese, fundamentalmente en forma de hipotecas. ¡Alegría!

Los fondos provenían del extranjero (unos 100.000 MEUR al año), aunque también del interior (los otros 200.000 MEUR) porque, claro, el frenesí prestador y comprador hacía que mucha gente (especialmente todo el que tenía que ver con la construcción) se estuviese forrando.

Por decirlo suavemente, el Gobierno no hizo nada por evitar el frenesí. Sus prioridades eran entonces la negociación con ETA y el enterramiento del 11-M, de modo que la bonanza económica, en realidad, le venía muy bien.

El problema es, naturalmente, que se disparó la deuda externa de España. Entre 2004 y 2008, la deuda externa neta (llamada "posición financiera" por el Banco de España) pasó de 311.000 MEUR (acumulados desde los Reyes Católicos hasta Aznar, ambos inclusive) a 755.000 MEUR.

Pues claro, 100.000 MEUR al año, por 4 años, 400.000 MEUR en números redondos. Alegría.

Entonces vino el problema. En Agosto de 2007, como consecuencia de un problema exterior (la crisis de las subprime en EE.UU.) se cerraron los mercados financieros a medio y largo plazo, que prestaban esos 100.000 MEUR anuales a los bancos españoles (fundamentalmente el mercado de cédulas hipotecarias). Oh, oh.

En consecuencia, los bancos dejaron de prestar a sus clientes, sus otros clientes dejaron de ganar dinero, los depósitos internos dejaron de crecer, y nos metimos en la crisis en la que estamos hoy. Ay, ay.

Ante el cierre de los mercados externos, los bancos españoles se han vuelto hacia el mercado interno, ofreciendo mayores intereses para intentar recabar la financiación que necesitaban.

Tuvieron cierto éxito. El público en España empezó a vender sus fondos de inversión (que bajaron de 254.000 MEUR a 180.000 MEUR, de momento), sus acciones y a meter su dinero en efectivo en el banco (el dinero en efectivo bajó de 88.000 MEUR a 83.000).

Sin embargo, en Agosto de 2008 se produjo una nueva crisis internacional. Se cerraron también los mercados de corto plazo, y muchos bancos extranjeros empezaron a caer.

Afortunadamente, ningún banco español cayó. Están bien gestionados y han aguantado bien el tirón.

No obstante, nada es eterno. Los bancos españoles tienen que refinanciar ahora 44.000 MEUR hasta el cierre del ejercicio. Con los mercados cerrados, el recurso a los depósitos internos cada vez es más difícil y más caro.

En particular, las cajas pequeñas y medianas están más flojas. Esta Gacetilla tiene una lista de 18 cajas de ahorro en "zona roja", que vigilamos más de cerca (ver el artículo "Empieza la Fase 2....", de Agosto de 2008). Las 18 se concentran en 8 comunidades autónomas, encabezadas por Cataluña y Andalucía.

Así que hoy el Gobierno ha anunciado su remedio. Ha manifestado su intención de crear un fondo de 30.000 MEUR, que ya ha anunciado será ampliable a 50.000 MEUR, para repartirlo entre los bancos (y las cajas).

La idea es que el Tesoro les comprará activos presuntamente buenos (tal vez hipotecas) con ese dinero. Se supone que el Tesoro podrá recuperar ese dinero más adelante pero claro, si eso fuera tan cierto, entonces los bancos podrían vender los activos a cualquiera que no fuera el Tesoro.

De hecho, no hace falta ser un financiero experto para ver que, si el Tesoro tiene que comprarlos, es que no debe haber otros compradores dispuestos.

El resultado es que esta medida permitirá a los bancos salvar el cierre de ejercicio 2008. ¿Pero y después, qué?

Pues más madera. Sucede que los bancos (y las cajas) tienen otros 78.000 MEUR de refinanciaciones aguardándoles en 2009.

Pero es que encima también sucede que, a pesar del primer apretón de cinturón de los ciudadanos, la España de Zapatero sigue viviendo por encima de sus posibilidades, de modo que seguimos gastando cada año esos 100.000 MEUR anuales que antes pedíamos prestados (120.000 según las últimas cifras).

¿Y ahora que no nos prestan ya? Pues lo que se hace es pagar con dinero en efectivo (quedan 83.000 MEUR), vendiendo más fondos (quedan 180.000 MEUR) o más acciones (no tenemos cifras buenas, pero deben quedar tal vez 150.000 MEUR).

De modo que, aunque puede que consigamos todavía pagar lo que gastamos de más, no tiene pinta de que podamos, además de seguir gastando, prestar 78.000 MEUR a los bancos.

¿A donde nos lleva eso?

Pues a la conclusión de que o se abren los mercados (y no parece que eso vaya a suceder proximamente), o no nos queda más remedio que recortar dramáticamente el déficit.

Y esto es bastante más duro de lo que parece, porque exige una recesión profundísima, y que pierdan su trabajo 2 millones de españoles más.

Pero es más. Incluso si el déficit se recorta, es tan enorme que el recorte no se va a producir inmediatamente, sino que llevará años. ¿Y entre tanto?

Pues se diría que tal vez el plan Zapatero de salvamento bancario presentado hoy puede no ser el último.

Ah, ya. ¿Y entonces, qué tal es el plan?

Pues para empezar, vamos a darle dimensión humana. Básicamente, lo que el Presidente ha anunciado hoy es que cada hombre, mujer y niño del país tiene que aportar unos 1.000 EUR de su bolsillo.

¡Alarma! ¡Mano a la cartera, que viene el plan Zapa!

En otras palabras, la familia media española de papá, mamá, Alvarito y Martita tendrá que contribuir con unos 4.000 EUR. En promedio.

¿No está mal, eh? ¿Qué pensábais hacer estas vacaciones?

Lo segundo, es que el Presidente no ha dicho a qué bancos va a dar el dinero, ni quien va a decidir qué exactamente es lo que se va a comprar.

¿Y si los bancos son de un cuñado de alguien? ¿O cajas que han financiado a determinados proyectos inmobiliarios "amistosos"? ¿Y si lo que se va a comprar es un préstamo incobrable a un partido político, o a un sindicato?

¿Si financia a cajas de ahorros, va a financiar a las de todas las comunidades autónomas? ¿Solo a las de Cataluña y Andalucía?

De momento, se ha dado la simpática anécdota que el Presidente ha invitado a La Moncloa ayer a los jefes del banco número 1 de España, del número 2, del número 3, del número 4 y del número 15.

¿El número 15? ¿Como que el número 15? ¿Qué pasa con el 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13 y 14?

Pues sucede que el número 15 es la caja andaluza Unicaja. Y el Presidente ha decidido, discrecionalmente, que invitaba a esa y no a los otros, que eran bancos y cajas de otros sitios. Ya os imagináis por qué, claro.

Y ya que estamos ¿También vamos a dar pasta a las cajas del País Vasco y Navarra, que tienen un sistema fiscal independiente? ¿Pagarán entonces el País Vasco y Navarra las pérdidas en que finalmente se incurra, o sólo las pagaremos los demás, como sucedió con el cheque-bebé de 2007?

De nuevo: 4.000 EUR por familia a disposición del Gobierno. De vuestro dinero nada menos.

¿Se fía ciegamente todo el mundo de este Gobierno?

Bueno, pues si resultase que el año 2009 hay que sacar otro plan igual, pero para taponar 78.000 MEUR en lugar de 44.000 MEUR ¿como se evitaría que el problema del año próximo sea el doble que el de este año?

Recomendación de la Gacetilla: mano en cartera, que viene el Gobierno.

martes, 2 de septiembre de 2008

Empleo - Seguimos bajando.

Hoy se ha publicado la cifra de empleo (afiliados medios a la Seguridad Social) de Agosto de 2008: son 149.000 menos que el mismo mes del año anterior.

Recordemos la progresión:

Junio de 2008 - 19.000 menos
Julio de 2008 - 109.000 menos
Agosto de 2008 - 149.000 menos

¿Y hasta donde vamos a llegar? Pues ya sabéis que la Gacetilla prevé que en total se destruirán entre 2 y 3 millones de puestos de trabajo, en función del tamaño del macroagujero exterior que ha organizado Zapatero (120.000 MEUR de déficit corriente), que ahora hay que tapar por las malas.

Sin embargo, el Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, no piensa lo mismo. Dice que el paro, que está hoy al 10,4% de la población activa, alcanzará el 12,4% el año próximo. Y se queda tan pancho.

Pues o Corbacho no sabe hacer bien su trabajo, y por lo tanto se equivoca, o sí sabe, y entonces miente. Sobre eso no opinamos. Porque lo que sí tenemos claro es que esa previsión no puede ser menos cierta.

Un aumento del paro del 2% equivale a unos 400.000 parados más. Sin embargo, el paro crecerá mucho más de lo que dice el Ministro, por tres razones:

1 - La destrucción de empleo es mucho más rápida.

Al ritmo al que se está destruyendo empleo (unos 50.000 puestos al mes), tendríamos 400.000 parados más en 8 meses, es decir, ya en Abril de 2009. Ni que decir tiene que para Diciembre de 2009 se habrán destruido muchos más empleos todavía. A este ritmo, puede que entonces tengamos 800.000 puestos de trabajo menos que hoy.

2 - Además, se incorporan nuevos trabajadores a la búsqueda de empleo.

Aunque en el último año se destruyeron 149.000 puestos de trabajo, el desempleo aumentó en 501.000 personas en total, porque otros 352.000 trabajadores se incorporaron al mercado de trabajo durante ese tiempo. Eso quiere decir que cada mes se han incorporado 29.000 personas nuevas al mercado de trabajo.

Para ser francos, no creemos que el ritmo de incorporaciones al mercado de trabajo se mantenga. Para empezar, lo probable es que la inmigración se seque al caer las oportunidades de empleo. En segundo lugar, también es posible que algunos inmigrantes vuelvan a sus países.

No obstante, no parece que las incorporaciones vayan a frenarse de golpe. Por lo tanto, pronosticamos (un poco a huevo, la verdad), de aquí al final de 2009 habrá unas 15.000 incorporaciones al mes en promedio, total 240.000 trabajadores más al paro.

Si a esos 240.000 nuevos sumamos los 800.000 que se habrán quedado sin trabajo, nos da un total de 1.040.000 parados más en Diciembre de 2009.

3 - Pero es que esta Gacetilla cree que la destrucción de empleo se acelerará.

Para explicar esto, tenemos que hacer un preámbulo, y remitirnos a nuestra última crisis, que tuvo lugar en el remoto 1991.

Resulta que nuestro déficit exterior es del 10,6% del PIB. Durante la crisis de 1991, que se inició con un déficit corriente del 4,5% del PIB, se pasó más o menos de 12.500.000 empleos a 10.500.000, es decir, se produjo una destrucción de alrededor del 16% del empleo.

Pero en aquella ocasión, la demanda de importaciones también se redujo por otro motivo, y es que durante la crisis se devaluó la peseta en 3 ocasiones, por un total del 25%.

La devaluación tuvo un segundo efecto positivo. Además de reducir las importaciones, contribuyó a que aumentasen las exportaciones.

Hoy, por el contrario, España forma parte del Euro, y no puede devaluar. Por decirlo expresamente, salirse del Euro equivale a montar un fregado como el del corralito de Argentina en 2001, y acabar como ellos. Para todo el que haya visto la bellísima Buenos Aires llena de "cartoneros" miserables (en el mejor sentido de la palabra), la perspectiva es espeluznante. Mejor ni pensarlo.

Por lo tanto, damos por sentado que hoy tendremos que reducir la demanda en medida bastante mayor que entonces (10,6% contra 4,5%) y sin ayuda de devaluaciones.

El crecimiento de las exportaciones nos ayudará más o menos lo mismo que entonces, porque aunque no tendremos devaluaciones, sí es verdad que hoy exportamos el 26% del PIB cuando entonces era el 16%, de forma que los incrementos que haya se aplican sobre una base mayor.

Unas cosas con otras, y sin haber hecho todos los números con cuidado (análisis que os proponemos, hay que hacer trabajar el coco), tenemos la impresión intuitiva que la reducción de empleo que necesitamos ahora es al menos tan grande como la de entonces. De forma que, si entonces se redujo el empleo total el 16%, pensamos que ahora sucederá algo parecido.

El 16% del empleo hoy día son algo más de 3.000.000 de puestos de trabajo. Al ritmo actual, la economía española destruye hoy unos 600.000 puestos de trabajo anuales (es interesante recordar aquí que cuando llegó Zapatero al poder se creaban 450.000 puestos anuales, menudo inútil tenemos de Presidente).

A esa velocidad, se tardaría 5 años en destruir 3.000.000 empleos. Durante ese tiempo, el déficit exterior se iría reduciendo paulatinamente, pasando de los 120.000 MEUR actuales hasta 0. Suponiendo que la reducción fuera lineal, eso quiere decir que durante ese período, la deuda exterior española neta aumentaría unos 300.000 MEUR más.

Puesto que los mercados extranjeros ya casi no nos prestan (ver artículo "Nuevos datos") ¿de donde vamos a sacar esos 300.000 EUR?

Habrá quien piense que las cosas mejorarán, los mercados recapacitarán, y decidirán prestarnos ese dinero después de todo. Pues vale, aunque quien piense eso tendrá que explicarnos en qué momento sucederá y por qué motivo. Que 300.000 kilos es mucha pasta.

También habrá quien crea que podemos pagarnos esos 300.000 MEUR con los tal vez 450.000 MEUR que los españoles tenemos en fondos y acciones. Puede que los bancos sigan aumentando los intereses que pagan a sus depositantes. estos liquiden ese stock de activos y así financiemos la crisis.

Pero nosotros no lo vemos así. Como sabéis, el escenario central de esta Gacetilla incluye la quiebra de uno o más bancos españoles (probablemente cajas) en los próximos 15 meses, y esto desatará un pánico que hará inviables ninguna de las dos opciones anteriores.

Por lo tanto, y si estamos en lo cierto, deberemos llegar a esa reducción de 3.000.000 de puestos de trabajo (o tal vez 2.000.000, si no somos tan pesimistas por motivos que no nos explicamos) en mucho menos de 5 años.

Si se produce la crisis bancaria que hemos citado (como creemos sucederá), entonces la reducción se hará más bien en 2 ó 3 años, que es nuestro escenario central. Es decir, que se destruirán empleos a un ritmo de 1.000.000 al año, no a 600.000 anuales como hasta ahora.

En sumario, si estamos en lo cierto, en Diciembre de 2009 puede que se hayan destruido no 800.000, sino tal vez más de 1.000.000 de puestos de trabajo (dependiendo de cuando se produzca la crisis bancaria, que tan fino ya no hilamos), además de los 240.000 trabajadores que no se habrán podido incorporar al mercado de trabajo. Total, alrededor de 1.240.000 parados más si hay crisis (o 1.040.000 si no la hay).

Eso, querido Ministro, quiere decir que prevemos una tasa de paro para Diciembre de 2009 no del 12,4%, sino más bien en el entorno del 16% (15% si no hay crisis).

Pues ya veis. Como de costumbre, podréis decir que nos equivocamos, pero no que no nos mojamos. Pero agarraos, que vienen curvas.

sábado, 30 de agosto de 2008

Crisis - Seguimos empeorando (act.).

La semana pasada empezábamos nuestro artículo ("Seguimos empeorando") con un lacónico "la Gacetilla cree que la crisis se debe a la Zapa-fiesta".

Sin embargo, admitíamos respecto al déficit exterior que "no tenemos datos (los últimos son de Mayo de 2008), pero tiene mala pinta".

Bueno, pues ya tenemos datos y efectivamente son malos. Anteayer publicó el Banco de España el dato de déficit corriente de Junio de 2008. Es un 4,5% mayor que el del mismo mes de 2007.

La cosa tiene su importancia por dos motivos. En primer lugar, Junio de 2008 fue el primer mes en el que se redujo el empleo respecto al mismo mes del año anterior (ved artículo "Ya somos menos"), de modo que somos menos trabajando, pero parece que gastar, gastamos más. Por eso sube el déficit.

En segundo lugar, es importante en Junio de 2008 hacía ya 10 meses que los mercados de capitales sólo prestan dinero a nuestros bancos con cuentagotas, lo cual provoca que éstos corten también el crédito a sus clientes. A su vez, esta restricción ya ha producido algunas bancarrotas sonadas (entre ellas la mayor de la historia, Martinsa Fadesa).

Sin embargo, nada de esto parece afectar a la tendencia del país a gastar más de lo que puede. El déficit exterior del primer trimestre ha superado el 10,6% del PIB, cifra sin parangón en economías comparables con la nuestra.

¿Como puede ser que a pesar de los estacazos recibidos (sin empleo, sin crédito) el país se empeñe en seguir gastando todavía más? Pues ya os imaginaréis que nada es por casualidad.

Este Gobierno se ha pasado meses negando la existencia de una crisis. De hecho, Zapatero célebremente tardó hasta Julio de 2008 en pronunciar la palabra "crisis" en público.

Aun ahora, el Gobierno se niega a recortar el gasto público. De nuevo, Zapatero se ha jactado de ello públicamente, en entrevista concedida también en Julio de 2008. Como para subrayar la determinación de Zapatero, el PSOE de Castilla - La Mancha reeligió ese mismo mes a José María Barreda como Secretario General del partido, con el 100% de los votos (no había más). El señor Barreda se había hecho famoso por subirse su sueldo para 2008 como Presidente de su comunidad autónoma nada menos que el 75%.

Siendo esta la política del Gobierno en su propio demanio, no sorprende pues que el resto del país se sienta más que libre de hacer lo propio en lo que le concierne.

En otras palabras, y volviendo a la lapidaria consideración de nuestro encabezamiento, se diría que, aunque ya tengamos al cobrador del frac aporreando la puerta, dentro de la casa todavía quedan borrachos apurando los fondos de copa de la Zapa-fiesta. Pues así les va a ir.

jueves, 7 de agosto de 2008

Crisis - Vendemos los muebles.

Según informa hoy el diario "Cinco Días", acaba de publicar el Banco de España los datos sobre riqueza de las familias españolas correspondientes al primer trimestre de 2008. La riqueza bajó en 123.000 MEUR en 3 meses.

Que el Gobierno español haya renunciado a su propia capacidad para imprimir moneda es una buena cosa, porque de esa forma tiene un incentivo para resolver los problemas económicos de forma seria (es decir, aplicando la austeridad).

Pero ¿qué pasa si un Gobierno que ha renunciado a imprimir moneda se niega, a pesar del incentivo, a ser austero?

Pues tenemos un ejemplo reciente en Raúl Menem, ese prócer argentino a quien tanto deben sus compatriotas. En menudo lío les metió.

Lo que Menem hizo fue, básicamente, montar una fiesta. Durante años, Argentina vivió muy por encima de sus posibilidades. Para pagar el sarao, el país vendió sus empresas y tomó una cantidad enorme de deuda. Así, hasta que, de golpe, los prestamistas internacionales dejaron de prestarle más. En ese momento, Menem cogió ese famoso Ferrari que le habían regalado sus "amigos" (menudo escándalo se montó a cuenta del coche), y se fue a su casa. Sin embargo, ya era demasiado tarde, y el país estaba irremisiblemente abocado a la catástrofe de 2001.

Es interesante como mientras duró la fiesta los argentinos vivieron despreocupadamente, tratando a todo aquel que quisiera apuntar al inminente desastre como si fuera una mezcla de la mítica Casandra troyana y el no menos idiosincrático Manolito, compañero de tira cómica de Mafalda. El país lo pasaba bien, nadie entendía las virtudes del trabajo excesivo (en las sucesivas redefiniciones a la baja del concepto) ni mucho menos del ahorro.

Claro, nos resulta fácil entender que eso sucedió en Argentina, por la vieja ley de la paja en el ojo ajeno. Esas cosas pasan en Argentina, pero no aquí, porque... ¡porque no y punto!

Sin embargo, teniendo en cuenta que esta es la primera vez que nos enfrentamos a una crisis desprovistos de la posibilidad de imprimir nuestra propia moneda para salir de ella, tal vez deberíamos considerar ser un poco más modestos (y también más serios, ya que estamos).

Comentábamos en un artículo anterior (ver "5 meses") que, una vez que los mercados prácticamente ya no nos prestan más (desde que se produjo la crisis de las subprime en Agosto de 2007), sólo nos quedan dos opciones: dejar de gastar o vender los muebles.

Bueno, pues sabemos cual de las dos opciones prefiere el Gobierno. Desde Agosto de 2007 hasta Abril de 2008, el Gobierno se empeñó en sostener que creceríamos por encima del 3% en 2008. Aquí no nos comparaban con Casandra ni con Manolito, sino que éramos "catastrofistas" y poco patriotas.

Aunque ahora ya admite la crisis, el Gobierno todavía aprovecha cualquier ocasión para insistir en que no hay que practicar la austeridad. Bueno, para ser exactos, no tienen mayor inconveniente en que la practiquen los demás, pero desde luego que en ningún caso tiene el Gobierno intención de propugnar que se apriete el cinturón el sector público. Eso es lo que ha declarado en Julio de 2008 el Presidente Zapatero.

El ambiente festivo sigue por lo tanto reinando. El Presidente de Castilla - La Mancha, que se había subido el sueldo 2008 un 75%, fue aplaudido por su partido en pleno. Leire Pajín, recientemente ascendida a Secretaria de Organización del PSOE, tiene a su padre contratado como "asesor" de la Subdelegación del Gobierno en Alicante (¿sabe alguien qué hace exactamente un asesor del Subdelegado del Gobierno?).

Pero ¿y la crisis? Bueno, pues ahí sigue. Hoy ya tenemos el dato.

Ahora que ya no nos tenemos que preocupar del efecto de los cambios de divisa, medir la crisis es muy fácil. Si cada año tenemos menos dinero, es que esto no va bien.

Dice el Banco de España que en el primer trimestre de 2008, mientras que el Gobierno sostenía que creceríamos el 3,1%, las familias españolas perdieron 123.000 MEUR. Es decir, cada español perdió 2.700 EUR en promedio.

Una vez que hubo terminado el trimestre, el día 1 de Abril de 2008, el Ministro Solbes declaró que la previsión de crecimiento del Gobierno para 2008 "era y sigue siendo" el 3,1%. Pero ahora sabemos que entre tanto, nosotros habíamos perdido 2.700 EUR por barba.

Ahora es el turno de las excusas del Gobierno. El Cinco Días sugiere una, cuando dice que durante el trimestre bajó la bolsa el 12%, lo cual justifica parte de las pérdidas. Sin embargo, al principo del trimestre los españoles teníamos 809.000 MEUR en bolsa. Si no hubiésemos vendido nuestras acciones, habríamos cerrado el trimestre en 712.000 MEUR. Sin embargo, lo cierto es que cuando acabó el trimestre, sólo nos quedaban 691.000 MEUR. ¿Y la diferencia? Pues muy fácil: habíamos tenido que vender 21.000 MEUR de acciones para tapar otros agujeros.

Además, dice el Banco de España que muchos agujeros no llegamos a tapar, porque nuestra deuda creció simultáneamente de 837.000 MEUR a 850.000 MEUR. De nuevo, el Cinco Días da una excusa discutible (por decirlo suavemente), dice que se debió al aumento del Euribor. Pues evidentemente que el Euribor no ayudó, pero con o sin Euribor, 13.000 MEUR más de deuda. Los números cantan.

El caso es que, unas cosas con otras, 123.000 MEUR menos. Si quitamos lo que se debió a la bajada de la bolsa (algo consuela), siguen siendo 26.000 MEUR menos en un trimestre. Es decir, unos 104.000 MEUR menos al año.

Os sorprenderá saber que nuestro déficit exterior fue 105.000 MEUR en 2007. Es decir, que nos gastamos 105.000 MEUR más de lo que vendimos. Os sorprenderá también saber que, durante todo el trimestre, el mercado de cédulas hipotecarias (que es por donde venía entrando el grueso de la deuda exterior española durante la Zapa-fiesta) estuvo cerrado a cal y canto. En otras palabras: los extranjeros no nos prestaron ni un duro.

Luego se demuestra que vivimos por encima de nuestras posibilidades por valor de 105.000 MEUR, que ya no nos fían ni un duro, y que por lo tanto estamos vendiendo los muebles a un ritmo de unos 104.000 MEUR anuales. Puede decirse más alto, pero no más claro.

¿Y cuando más dinero nos queda? Pues dice el Banco de España que nos quedan unos 830.000 MEUR netos. Puesto que lo cierto es que la bolsa ya ha bajado un 14% desde el cierre del primer trimestre, si la bolsa se estabilizase ahora, el dinero se nos agotaría en unos 5 ó 6 años.

Aunque se trata de una estimación teórica, vale para darnos una idea de cuan crudo lo llevamos. Lo cierto es que desde hoy hasta que pasen esos 5 años, pueden pasar muchas cosas: podría subir la bolsa, bajar el petróleo, aumentar inopinada y repentinamente la productividad española... cosas parecidas a las que podrían haber salvado a Argentina, mira por donde.

Aunque bien pensado, tal vez la similitud con el caso argentino nos de alguna pista. En esta Redacción estamos considerando seriamente la posibilidad de organizar una colecta para comprarle un Ferrari a Zapatero. Si nos damos prisa, tal vez consigamos que se vaya pronto. Antes de que hayamos tenido que vender todos los muebles.