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domingo, 12 de julio de 2009

Postcrisis - ¿Y después, qué?

En la Gacetilla tenemos a gala que nuestros lectores están acostumbrados a contar con previsiones macroeconómicas que contrastadamente son las mejores del panorama económico español. No es muy modesto. Pero es cierto.

Adelante con la publicidad

En 2005 predijimos que España entraría en una crisis a partir de 2007. En Mayo de 2007, cuando todavía iba todo viento en popa, reiteramos nuestra predicción. Finalmente, en Agosto de ese año se desató efectivamente la crisis en España. Vino detonada por el problema de las subprime en EE.UU. (esto no lo predijimos), pero si no hubieran sido las subprimes, habría sido otra chispa la que habría prendido la misma hoguera.

Ya en otoño de 2007, predijimos que se trataría de una crisis muy larga (dijimos 3 a 6 años). Ahora esa parece que se trataba una verdad de perogrullo, pero entonces muchos ni siquiera veían crisis alguna.

Más tarde, en Noviembre de 2008, afinamos un poco más, y dijimos que la crisis duraría hasta 2012.

Y finalmente, ya este año, admitimos que tal vez sería algo más corta, y ahora creemos que terminará al final de 2011.

Viéndolo en perspectiva, no está mal. Creemos que venimos prediciendo el ciclo bastante bien y, si nos comparamos con los demás analistas (por no hablar del Gobierno), desde luego tenemos un historial envidiable. Y todo en función de nuestro propio análisis fundamental, que ya sabéis que en este restaurante la cocina es casera.

Bueno, pues mientras que el Gobierno sigue insistiendo que esto es cosa de 6 meses (como viene haciendo desde hace ya casi 2 años), y el FMI descubre que también tendremos recesión en 2010 (más vale tarde), nosotros vamos a empezar a olvidarnos de la crisis y plantearnos qué sucederá después, cuando esta por fin acabe en 2011. Es decir, vamos un poco más allá, que ya toca.

¿Como estaremos cuando esto termine?

En 2011 terminará la crisis económica porque España saldrá de la recesión, el crecimiento del PIB dejará de ser negativo, y dejará de destruirse empleo. Sin embargo, muchas otras características de la recesión seguirán con nosotros durante una larga temporada.

La enorme deuda externa nos acompañará durante décadas

Para empezar, tras 7 años de Gobierno Zapatero, el país habrá acumulado ya cerca de 1 billón de EUR de deuda externa (desde los 0,3 que había cuando se fue Aznar).

Dicho en otras palabras, al irse Aznar cada español debía unos 7.000 EUR al extranjero, pero cuando acabe la crisis, cada uno deberá unos 22.000 EUR. O lo que es lo mismo, la típica familia española, formada por papá, mamá, Carlitos y Anita, habrá pasado de tener una deuda de 28.000 EUR con el extranjero, a haber acumulado ya 88.000 EUR.

Este salvaje crecimiento de la deuda ha sido a causa del comportamiento argentino del Gobierno, en el sentido que básicamente se ha gastado todo lo que había, y después ha gastado también todo lo que le han prestado. Y naturalmente, como muy bien saben nuestros primos argentinos, los países siempre acaban pagando las consecuencias de haber elegido a los gobiernos que se han dado. Pues España no será menos.

Para empezar, la enorme pelota de deuda acumulada tras 7 años de Zapatero, tardará probablemente otros 20 años en levantarse. Es imponente ver como finalmente será una generación entera de españoles quien pagará el resultado de la elección que el país hizo un histórico día, al calor de los atentados del 11-M. Financieramente, eso sucederá porque las restricciones al crédito continuarán más allá del final de la crisis en 2011.

El sector privado comenzará a reducir su enorme endeudamiento acumulado ya durante 2009, de modo que llegará a 2011 en una situación mucho más saneada. Sin embargo, el sector público para entonces habrá hecho lo contrario.

Según estimaciones de The Economist de esta semana (que nos parecen razonables), el déficit público alcanzará el 12% del PIB. A eso hay que sumar otro 9% adicional que consumirá el fondo de rescate bancario, que no computa en déficit pero que igualmente hay que financiar. Por lo tanto, cuando lleguemos a 2011 el sector público seguirá absorbiendo cantidades enormes de dinero, que no llegarán a empresas ni familias.

Todavía nos quedarán años de crisis inmobiliaria

Siendo esa la situación, la crisis inmobiiaria todavía durará varios años más. Nuestra previsión actual es que durará hasta 2015, si bien los últimos datos apuntarían a un pequeño acortamiento (tal vez a 2014), pero que no tenemos calculado bien. En cualquier caso, está claro que aquellos de vosotros que estáis considerando comprar una casa o una finca de campo, tranquilos, que todavía vais a ver mucha sorpresas positivas.

Sin embargo, los que queráis vender, no deberíasis prometéroslas muy felices. El stock de vivienda sin colocar es enorme. Hay 1.300.000 casas empezadas, a medio construir o terminadas sin vender, donde lo normal sería que hubiera 300.000. Por lo tanto, el stock debe disminuir en 1.000.000 antes de que los precios dejen de estar presionados a la baja, y estando el crédito restringido como lo estará, eso nos llevará hasta 2015.

El paro también seguirá con nosotros durante años

El empleo tampoco se recuperará rápidamente. Tened en cuenta que la destrucción de empleo que estamos viviendo, a un ritmo de más de 1.200.000 empleos perdidos cada año, es pavorosa.

Para que podáis comparar, al llegar Zapatero a La Moncloa en 2004, cuando España famosamente creaba más de la mitad de los empleos de la Eurozona, únicamente se creaban 450.000 empleos al año.

En otras palabras, hoy se destruye empleo a una velocidad casi triple de aquella con la cual se creaba empleo en tiempos de bonanza. Por lo tanto, incluso si se llegara a crear empleo a la misma velocidad de 2004 (cosa improbable por la montaña de deuda externa acumulada ahora), se tardaría 7 años en recuperar el empleo destruido durante esta crisis. Por lo tanto, lo cierto es que se tardará tal vez 15 años, tras el fin de la crisis, en deshacer los daños producidos.

Las consecuencias sociales de esto último serán muy profundas.

El mercado laboral español (18.000.000 de empleos hoy) está dividido entre los funcionarios (3.000.000) y el sector privado (15.000.000).

Y el sector privado, a su vez, entre quienes tienen un empleo fijo (9.000.000), y quienes únicamente cuentan con un contrato temporal, o son autónomos (6.000.000).

Pues bien, durante la crisis los funcionarios están viendo crecer tanto su número como sus emolumentos.

En el sector privado, sin embargo, la mayor parte de los trabajadores van a ver congeladas sus retribuciones. Sin embargo, los que tienen contrato fijo todavía no han experimentado (como colectivo) pérdida de empleo alguna.

De momento, la práctica totalidad de los 1.500.000 puestos de trabajo ya perdidos han sido de trabajadores temporales y autónomos.

De aquí a que termine la crisis, se perderá otro 1.500.000 empleos. En la Gacetilla, suponemos que no se perderá ningún puesto de funcionario, que 2 tercios de los que se pierdan en el sector privado de aquí en adelante corresponderán a trabajadores temporales y autónomos, y el tercio restante a fijos.

Por lo tanto, al final de la crisis no habrá perdido su empleo ningún funcionario, se habrán ido al paro 500.000 de los 9.000.000 de trabajadores fijos, y también estarán en el paro 2.500.000 de los 7.500.000 de trabajadores autónomos y temporales que trabajaban antes de comenzar la sangría. En otras palabras, esta crisis mandará al paro al 0% de los funcionarios, al 6% de los trabajadores fijos y al 33% de los trabajadores temporales. La desproporción es palmaria.

Por otra parte, todos esos parados se habrán beneficiado del extraordinariamente generoso sistema de subsidios español, que es directo responsable de que nuestro nivel de desempleo sea sistemáticamente mayor que el de nuestros vecinos europeos, tanto los que son más ricos, como los que son más pobres que nosotros. Nadie tiene a tanta gente en paro, y no ya durante la crisis, sino incluso en tiempos de bonanza.

Este sistema implica que, mientras el trabajador medio español goza de 30 días de vacaciones pagadas cada año, ese mismo trabajador medio cobra nada menos que 42 días de paro subvencionado cada año también. En otras palabras, el español medio pasa más tiempo cada año cobrando el paro que de vacaciones.

Dicha generosidad ha sido, además, recientemente aumentada, al descubrir el Gobierno que llegará inexorablemente a las próximas elecciones con más de 4.000.000 de parados. Ese descubrimiento le ha llevado a aprobar un mecanismo para que sigan cobrando subvención incluso aquellos parados que llevan más de 2 años sin trabajar, con el mal disimulado fin de maximizar el número de parados que lleguen cobrando a la próxima jornada electoral.

Por lo tanto, cuando acabe la crisis, habrá unos 4.500.000 ó 5.000.000 de parados. La cifra exacta dependerá de como se manipule la estadística. De hecho, la manipulación, que era previsible, ya ha comenzado.

En efecto, es curioso notar que ya en Junio de 2009 se ha conseguido que, a pesar de que el empleo haya disminuido respecto al mes anterior, también ha disminuido simultáneamente el paro. Tanto, que a pesar de que efectivamente se había destruido empleo, el Presidente Zapatero se permitió presumir de que ha sido "uno de los mejores Junios de la historia" ante la prensa.

De los 4.500.000 de parados, calculamos que unos 2.000.000 estarán todavía subvencionados, al terminar la crisis. El resto ya habrán agotado para entonces su subvención y por lo tanto estarán más presionados para encontrar efectivamente empleo. Pero incluso aquellos que estén todavía subvencionados perderán su subvención rápidamente, puesto que la mayoría de los puestos de trabajo se perderán entre Junio de 2008 y Diciembre de 2010.

La mayor parte de estos parados serán antiguos titulares de contratos temporales, un perfil que estadísticamente (aunque con las naturales excepciones) corresponde a personas menos cualificadas.

Es decir, que a partir del final de la crisis nos encontraremos con un grupo enorme de parados, generalmente poco cualificados, y que se encontrarán sin subvención o cerca de perderla. Estos se afanarán por encontrar trabajo en una economía todavía sin acceso al crédito bancario.

Puesto que simultáneamente el Gobierno ha reiterado su intención de seguir revisando fuertemente al alza el salario mínimo, muchos proyectos empresariales que no pueden permitirse pagar salarios mayores (tales como los de hostelería o call-centers) no saldrán adelante. El resultado de esta situación tendrá consecuencias sociológicas muy serias.

Creación del proletariado del siglo XXI

La primera será la acentuación de la división social, con la separación de parte de la actual clase media, para constituir el nuevo proletariado del siglo XXI.

En función de los números de empleo, creemos que esta nueva clase estará constituida por cerca de un 15% de la población total. En ella tendrán cabida buena parte de los inmigrantes recientes, pero también muchos españoles, especialmente aquellos para quienes la relajación del estándares educativos que propició la LOGSE no evitó que dejaran los estudios antes de tiempo.

Estos trabajadores tendrán dificultades enormes para encontrar empleo, durante un período de tiempo muy largo. Y eso sucederá en un entorno que ha estado propiciando activamente las familias monoparentales (el número de divorcios ha pasado de unos 50.000 a 100.000 desde la reforma de la ley en 2005), el aborto (que también ha pasado de unos 50.000 a unos 120.000 al año), y en un contexto de sustrato familiar-religioso muy diferente al tradicional en el país, y que tanta estabilidad ha proporcionado en crisis anteriores.

Pero esa no esas no son las únicas desgracias que afectarán a los nuevos proletarios: el crimen subirá todavía más, y las clases desfavorecidas serán las principales víctimas.

El sistema penal español, en el que no existen las estadísticas más básicas (¿alguien sabe cuantos asesinatos hubo en 2008? ¿fueron más o menos que el año anterior?), permite a todos los gobiernos proclamar que han reducido la criminalidad, por evidentemente falso que sea.

La principal preocupación gubernativa actual es evitar que aumente la población carcelaria. Como consecuencia, ya es un hecho que ningún reo por asesinato, sin excepción, llega a cumplir los 15 años de reclusión antes de ser devuelto a deambular libremente por su ciudad. Y naturalmente, los delincuentes infraencarcelados tienden a producir más conflictos e inseguridad en los barrios de población más humilde. Pues esta regla no cambiará en el futuro.

El resultado, es que cuando termine la crisis podremos empezar a ver en España el tipo de ghettización social que nos resulta hoy más típica de América.

El regreso de la economía sumergida

Volviendo al lado económico, la presión de esta gran masa de trabajadores en busca de empleo, conjuntamente con la presencia de un salario mínimo implanteable para muchas empresas, y con el fuerte aumento de la presión fiscal que conllevará la lucha contra el desbocado déficit público, devolverá a España a los tiempos negros de la economía sumergida.

Efectivamente, al igual que en los '80, volveremos a convivir rutinariamente con la presencia de sectores enteros básicamente dominados por el pago en negro. Previsiblemente, se tratará de las mismas actividades que entonces: hostelería, oficios (albañilería, fontanería...) y todas aquellas en las cuales la necesidad de encontrar empleo sea mayor que la oferta de puestos capaces de superar el imposiblemente elevado listón oficial.

Bueno, pues ya está: al acabar la crisis, dejará de reducirse el PIB y el empleo, pero tendremos un país endeudado hasta las pestañas, todavía en medio de una crisis de vivienda que durará varios años más, en el que aumentarán dramáticamente los impuestos y que se habrá sometido a si mismo exigencias tales, que no será capaz de crear el empleo que necesita, durante más de una década.

Y como consecuencia de ello, se habrá creado una nueva clase de proletarios del siglo XXI, compuesta por inmigrantes y españoles poco cualificados, que será víctima del paro endémico, el trabajo en negro, la inestabilidad familiar y el crimen.

¡Caray! ¿Y las buenas noticias?

Llegan las buenas noticias

Pues alegraos, porque también las hay.

Afortunadamente para nosotros, la crisis internacional acabará mucho antes que la española.

El año 2010, la Eurozona ya saldrá de la crisis. Y tras ella irán primero Gran Bretaña y después EE.UU.. Para cuando acabe nuestra crisis, al final de 2011, todos esos países estarán ya creciendo a ritmo saludable. Y eso nos beneficiará, por dos vías.

La primera son las exportaciones. De forma casi desapercibida, las exportaciones españolas han venido comportándose mejor que las de nuestros vecinos porque, al contrario de lo que suele predicarse, la industria española (o mejor dicho, la radicada en España, incluso de propiedad extranjera) es relativamente fuerte. Por ese motivo, no es imposible que nos llevemos alguna sorpresa positiva en cuanto a la evolución de nuestras exportaciones.

La segunda es la inversión. Esta Gacetilla apuesta a que cambiará el Gobierno, y que el nuevo Gobierno fijará entre sus prioridades el mantenimiento de España en el Euro. Y decimos esto porque, en los próximos meses, dicho mantenimiento se pondrá en cuestión, tanto desde fuera de España, como también desde dentro.

Pues bien, la permanencia en el Euro marcará la diferencia entre el destino económico de la España socialista y la Argentina peronista. Nos obligará a hacer los inevitables sacrificios antes de que sea tarde, pero enviará a los inversores extranjeros una inequívoca señal de estabilidad a largo plazo.

Y la inversión extranjera en España será clave. No sólo la inversión productiva, como sucede en las economías emergentes, sino incluso la potenciamente enorme inversión de las familias y las pymes europeas en nuestro país.

Porque efectivamente, España ha construido un enorme pool de activos reales (tales como 25.000.000 de viviendas en un país de 46.000.000 de habitantes), cuya venta puede ser clave en la resolución del problema de la deuda externa.

Saldremos adelante, pero cuanto nos va a costar

En sumario, la crisis terminará en 2011. Para entonces, el país estará todavía gravado por las consecuencias de 7 años de malgobierno económico, y algunas de ellas durarán todavía años o incluso décadas, y tendrán fuerte impacto social. Pero a pesar de ello, un cambio de rumbo económico, apoyado en los activos que este país todavía tiene, puede conseguir el milagro y, si todo va bien, que abandonemos la ruta argentina y volvamos a la senda que nunca debimos haber abandonado.

Suerte a todos.

viernes, 2 de enero de 2009

Previsiones - Feliz 2009

¡Damos la bienvenida al estimado populacho al año 2009, esa tierra de misterio y terror!

Desde la Redacción de la Gacetilla esperamos que todos os encontréis bien al recibo de la presente.

En la línea de activismo filantrópico para las masas subalfabetizadas, hoy repasamos punto por punto nuestras principales previsiones macroeconómicas para el año entrante.

Como de costumbre, podréis no estar de acuerdo, pero no podréis decir que no nos mojamos. Vamos allá.

Para empezar, aquí tenéis nuestro último cuadro de previsiones macro.

Como veréis, la esencia de nuestra previsión anterior se mantiene: una crisis muy larga, que durará hasta 2013, durante la cual se producirá la destrucción de unos 3.000.000 de empleos.

El empleo tocó un pico de 19.500.000 en 2007, estimamos que ha se ha producido una destrucción de 900.000 puestos ya en 2008, y pronosticamos que todavía se destruirán unos 2.100.000 empleos entre 2009 y 2012.

La principal variación respecto a nuestra anterior previsión se debe a que ahora tenemos un dato nuevo muy importante: es probable que la inyección de fondos en la banca española pase de los 150.000 MEUR anunciados (sobre los cuales basamos nuestra anterior predicción) hasta 250.000 manejados por prensa y políticos ahora.

La diferencia es muy importante. Nuestra posición era que 150.000 MEUR sólo permitirían a la banca capear los próximos 18 meses. Sin embargo, estimamos que con 250.000 MEUR, la banca puede sobrevivir a la crisis completa, porque para cuando se hayan consumido, el trago más amargo de la crisis habrá pasado ya.

Por lo tanto, mientras que en nuestra predicción de Noviembre de 2008 preveíamos un año 2010 muy negro (puesto que al agotarse los recursos de la banca se produciría un cerrojazo total del crédito que ahondaría la recesión), ahora estimamos que no habrá tal cerrojazo en 2010.

El resultado de estos 100.000 MEUR adicionales es que la crisis se hace menos profunda, pero más larga. Mientras que antes estimábamos que ya se crearía empleo al final de 2012, ahora creemos que habrá que esperar hasta 2013.

1 - Bancos.

Ningún banco quebrará.

Como sabéis, nuestra hipótesis desde Mayo de 2007 es que veríamos quiebras bancarias en España durante el período de 16 meses que va desde Septiembre de 2008 hasta Diciembre de 2009.

Sin embargo, el 12Oct08 los gobiernos de la Eurozona (con Gran Bretaña como vedette invitada) acordaron realizar una masiva inyección de dinero en los bancos de sus países. Esta medida no tenía precedente histórico. En el caso de España, se publicó un importe de 150.000 MEUR. Desde ese momento, nuestra previsión de quiebras bancarias en España quedó invalidada.

Y es que 150.000 MEUR es un pastón. Para que tengáis una referencia, los recursos propios de todos los bancos (y cajas) de España juntos están en el orden de los 200.000 MEUR.

Bueno, pues no solo eso, sino que durante Diciembre de 2008 se ha publicado que esos 150.000 MEUR podrían ampliarse en 100.000 más (hasta un total de 250.000).

Por lo tanto, podéis estar tranquilos con vuestros depósitos, que con ese pastizal a su disposición, va a ser muy difícil que llegue a quebrar ningún banco.

2 - Inmobiliaria.

La crisis inmobiliaria será todavía más larga que la económica, y durará hasta 2015.

A continuación os contamos las matemáticas que soportan nuestra predicción.

Según la tasadora Tinsa, que hace bien estas cosas, al cierre de 2008 había unas 930.000 viviendas nuevas sin vender en España. Nosotros estimamos que, además, hay unas 400.000 viviendas en distintas fases de construcción, que todavía no están vendidas. Es decir, en total las inmmobiliarias disponen hoy de cerca de 1.330.000 viviendas para vender.

Nosotros estimamos que la tasa sostenible de construcción de vivienda es de unas 300.000 al año. Si suponemos que la mitad de ellas se venden durante la construcción, y el resto durante los 6 meses siguientes al fin de obra, entonces resulta que que el stock normal de viviendas por vender que las inmobiliarias deberían tener es de unas 262.500.

Eso significa que el stock de viviendas disponibles debe disminuir en cerca de 1.057.500 viviendas. Y mientras que las inmobiliarias tengan ese exceso de stock, se producirá una presión a la baja de los precios, no hay duda.

¿Cuando empezará a liquidarse ese exceso de stock?

Pues para empezar, os apuntamos que el stock de viviendas sin vender no sólo no disminuyó, sino que aumentó durante el tercer trimestre de 2008, según la estadística que publicó el 18 de Diciembre el Ministerio de la Vivienda.

Según esa estadística, durante ese trimestre se vendieron 73.000 viviendas nuevas, mientras que se comenzó la construcción de otras 75.000. Es decir, al final del trimestre las inmobiliarias tenían 2.000 viviendas más por vender que al principio del trimestre.

Nosotros estimamos que ya en el cuarto trimestre se empezarán menos viviendas de las que se vendan, de forma que ya ese trimestre comenzará la reducción del stock acumulado.

¿Y cuanto tiempo durará la liquidación?

Para empezar, suponemos que mientras dure la crisis, nunca habrá un año en el cual se construyan menos de 150.000 viviendas nuevas (en lugar de las 300.000 que se construirían en un año normal, y en lugar de las 800.000 que se construyeron en 2006, cuando estábamos en pleno boom).

Y si 150.000 viviendas será el mínimo, suponemos que la construcción de viviendas media durante la crisis será de unas 200.000 anuales.

Por otro lado, suponemos que durante la crisis se venderán, en promedio 73.000 viviendas nuevas cada trimestre, es decir, unas 292.000 anuales. Por lo tanto, el stock se reducirá en unas 92.000 viviendas al año hasta 2013.

Eso quiere decir que, con toda probabilidad, las inmobiliarias abrirán 2014 todavía con un exceso de stock de unas 600.000 viviendas.

Puede que el exceso de stock sea de 450.000 viviendas si se reactiva antes la demanda de segunda vivienda en la costa a partir de 2011. Es posible que eso suceda porque en casi toda la Eurozona la recuperación llegará a partir de 2010, es decir, 3 años antes que en España. Aun así, hay que en cuenta que los extranjeros han estado comprando viviendas en españa a un ritmo de unas 100.000 al año durante el boom, de modo que no es fácil que superen tampoco esa cifra en los próximos años.

Bueno, pues ese exceso de stock de 450.000 viviendas que habrá a comienzos de 2014, todavía tendrá que ser liquidado antes de que podamos dar por zanjada la crisis inmobiliaria, lo cual llevará probablemente unos 2 ó 3 años, incluso en situación de relativa bonanza económica. Resulta por lo tanto que la crisis inmobiliaria se prolongará hasta 2015 ó 2016.

Por lo tanto, aquellos de vosotros que estéis pensando en comprar un piso, la recomendación gacetillera es que no tengáis ninguna prisa, que os alquiléis algo que os guste, y que vayáis ahorrando para empezar a buscar dentro de 4 ó 5 años. Cuanto más tiempo pase, mejor para vosotros.

3 - Política.

El Gobierno Zapatero está aguantando la crisis con un estoicismo digno de mejor causa.

Hoy publica El Mundo el resultado de una encuesta que atribuye al PSOE prácticamente el mismo porcentaje de misma intención de voto que el correspondiente a las elecciones legislativas de Marzo de 2008.

Teniendo en cuenta que el PSOE basó su estrategia electoral en negar la inminencia de la crisis, y que desde entonces se han destruido unos 800.000 puestos de trabajo, la resistencia electoral del partido es considerable.

Pero no nos engañemos, nada es eterno. Si estamos en lo cierto, la destrucción de empleo no ha hecho más que empezar.

El primer mes con destrucción de empleo fue Junio de 2008. A medida que se sucedan los años de continuas caídas del empleo, es difícil suponer que la resistencia electoral socialista podrá aguantar.

¿Qué debe hacer el Gobierno?

Pues, en pocas palabras, básicamente lo contrario de lo que hace, en prácticamente todos los aspectos de su gestión económica.

Debería renunciar a subir el sueldo a los funcionarios, particularmente si lo hace por encima de la inflación, como sucederá en 2009; debería evitar ampliar el gasto en política sociales (tales como ampliar el paro a los autónomos) cuando ya no hay dinero; debería evitar gastos suntuarios, tales como la cúpula de Barceló; debería exigir austeridad a las Comunidades Autónomas, en lugar de ampliarles sus recursos; debería por el contrario aumentar la financiación municipal, que con el colapso inmobiliario va a secarse; debería hacer previsiones económicas realistas, sobre las cuales pudieran confiar los actores económicos; debería evitar maquillar las estadísticas macroeconómicas (en particular las del paro y, más recientemente las de afiliación a la Seguridad Social).

También debería proteger las grandes empresas españolas, para que no sean vendidas al extranjero como Endesa; debería apoyar a aquellas que hacen negocios internacionales, para evitar expropiaciones como las que ha sufrido Repsol en Ecuador, Bolivia y Argentina; debería reducir el dispendio en horas sindicales liberadas; debería reducir dramáticamente en número de funcionarios (ya son 2.500.000).

Y por último, debería prestar atención a la educación más allá de Educación para la Ciudadanía; a la política de defensa como estímulo a la investigación tecnológica; a las políticas de formación para trabajadores más allá de su valor como fuente de ingresos para los sindicatos; y retomar la senda de las grandes obras hidráulicas.

Sin embargo, es muy improbable que el Gobierno reaccione. Las personas que marcan su pauta de actuación tienen una formación económica nula o muy escasa, e incluso aquellas a quienes se presume una calidad algo mayor, están absorbidas por la prioridad política del Gobierno y en la práctica tampoco aportan nada a la gestión económica.

Esa ha sido la razón que ha provocado que durante la gestión del actual Gobierno, el déficit exterior se multiplique por 4, la deuda exterior por 3, se haya pasado de crear 450.000 empleos anuales a destruir 670.000, y cunda la sensación general que, una vez agotada la herencia recibida, en economía básicamente se improvisa.

Si estamos en lo cierto, entonces lo probable es que el Gobierno siga trabajando sobre la base de medidas de muy corto plazo, destinadas solo a optimizar su discurso ante un electorado que tradicionalmente premia demasiado escasamente la correcta gestión económica. Por lo tanto, prevemos que la situación económica siga deteriorándose por la senda que describimos más arriba.

El resultado del deterioro será que, al final de 2010, el Gobierno no conseguirá aprobar los presupuestos del Estado de 2011, y que esto desatará una cadena de acontecimientos (incluyendo un creciente malestar interno en el PSOE) que llevarán a la convocatoria de elecciones anticipadas en 2011.

¿Cual debería ser el papel de la oposición en este contexto?

Sin entrar en el debate sobre las personas, la oposición debe considerar que ganará inexorablemente las próximas elecciones, de una forma u otra. Por lo tanto, debe preparar su victoria, con el fin de que pueda sacarle partido cuando llegue, y devolver al país al crecimiento saneado.

Para empezar, la oposición debe vender caro su apoyo al Gobierno. Hasta ahora, la oposición no ha sido capaz de conseguir nada cuando ha apoyado al Gobierno: ni financiación para las Comunidades y Ayuntamientos que controla, ni financiación para obras públicas, ni apoyo para sus reformas económicas.

Ahora, sin embargo, se aproxima una larga época durante la cual el Gobierno necesitará crecientemente el respaldo de la oposición. La primera ocasión ya está a la vuelta de la esquina, puesto que el Gobierno necesita respaldo para aumentar el fondeo bancario de 150.000 a 250.000 MEUR. La decisión se tomará a mediados de 2009, y el PSOE ya ha empezado a tratarla con el PP.

Os tendremos informados.