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domingo, 12 de julio de 2009

Postcrisis - ¿Y después, qué?

En la Gacetilla tenemos a gala que nuestros lectores están acostumbrados a contar con previsiones macroeconómicas que contrastadamente son las mejores del panorama económico español. No es muy modesto. Pero es cierto.

Adelante con la publicidad

En 2005 predijimos que España entraría en una crisis a partir de 2007. En Mayo de 2007, cuando todavía iba todo viento en popa, reiteramos nuestra predicción. Finalmente, en Agosto de ese año se desató efectivamente la crisis en España. Vino detonada por el problema de las subprime en EE.UU. (esto no lo predijimos), pero si no hubieran sido las subprimes, habría sido otra chispa la que habría prendido la misma hoguera.

Ya en otoño de 2007, predijimos que se trataría de una crisis muy larga (dijimos 3 a 6 años). Ahora esa parece que se trataba una verdad de perogrullo, pero entonces muchos ni siquiera veían crisis alguna.

Más tarde, en Noviembre de 2008, afinamos un poco más, y dijimos que la crisis duraría hasta 2012.

Y finalmente, ya este año, admitimos que tal vez sería algo más corta, y ahora creemos que terminará al final de 2011.

Viéndolo en perspectiva, no está mal. Creemos que venimos prediciendo el ciclo bastante bien y, si nos comparamos con los demás analistas (por no hablar del Gobierno), desde luego tenemos un historial envidiable. Y todo en función de nuestro propio análisis fundamental, que ya sabéis que en este restaurante la cocina es casera.

Bueno, pues mientras que el Gobierno sigue insistiendo que esto es cosa de 6 meses (como viene haciendo desde hace ya casi 2 años), y el FMI descubre que también tendremos recesión en 2010 (más vale tarde), nosotros vamos a empezar a olvidarnos de la crisis y plantearnos qué sucederá después, cuando esta por fin acabe en 2011. Es decir, vamos un poco más allá, que ya toca.

¿Como estaremos cuando esto termine?

En 2011 terminará la crisis económica porque España saldrá de la recesión, el crecimiento del PIB dejará de ser negativo, y dejará de destruirse empleo. Sin embargo, muchas otras características de la recesión seguirán con nosotros durante una larga temporada.

La enorme deuda externa nos acompañará durante décadas

Para empezar, tras 7 años de Gobierno Zapatero, el país habrá acumulado ya cerca de 1 billón de EUR de deuda externa (desde los 0,3 que había cuando se fue Aznar).

Dicho en otras palabras, al irse Aznar cada español debía unos 7.000 EUR al extranjero, pero cuando acabe la crisis, cada uno deberá unos 22.000 EUR. O lo que es lo mismo, la típica familia española, formada por papá, mamá, Carlitos y Anita, habrá pasado de tener una deuda de 28.000 EUR con el extranjero, a haber acumulado ya 88.000 EUR.

Este salvaje crecimiento de la deuda ha sido a causa del comportamiento argentino del Gobierno, en el sentido que básicamente se ha gastado todo lo que había, y después ha gastado también todo lo que le han prestado. Y naturalmente, como muy bien saben nuestros primos argentinos, los países siempre acaban pagando las consecuencias de haber elegido a los gobiernos que se han dado. Pues España no será menos.

Para empezar, la enorme pelota de deuda acumulada tras 7 años de Zapatero, tardará probablemente otros 20 años en levantarse. Es imponente ver como finalmente será una generación entera de españoles quien pagará el resultado de la elección que el país hizo un histórico día, al calor de los atentados del 11-M. Financieramente, eso sucederá porque las restricciones al crédito continuarán más allá del final de la crisis en 2011.

El sector privado comenzará a reducir su enorme endeudamiento acumulado ya durante 2009, de modo que llegará a 2011 en una situación mucho más saneada. Sin embargo, el sector público para entonces habrá hecho lo contrario.

Según estimaciones de The Economist de esta semana (que nos parecen razonables), el déficit público alcanzará el 12% del PIB. A eso hay que sumar otro 9% adicional que consumirá el fondo de rescate bancario, que no computa en déficit pero que igualmente hay que financiar. Por lo tanto, cuando lleguemos a 2011 el sector público seguirá absorbiendo cantidades enormes de dinero, que no llegarán a empresas ni familias.

Todavía nos quedarán años de crisis inmobiliaria

Siendo esa la situación, la crisis inmobiiaria todavía durará varios años más. Nuestra previsión actual es que durará hasta 2015, si bien los últimos datos apuntarían a un pequeño acortamiento (tal vez a 2014), pero que no tenemos calculado bien. En cualquier caso, está claro que aquellos de vosotros que estáis considerando comprar una casa o una finca de campo, tranquilos, que todavía vais a ver mucha sorpresas positivas.

Sin embargo, los que queráis vender, no deberíasis prometéroslas muy felices. El stock de vivienda sin colocar es enorme. Hay 1.300.000 casas empezadas, a medio construir o terminadas sin vender, donde lo normal sería que hubiera 300.000. Por lo tanto, el stock debe disminuir en 1.000.000 antes de que los precios dejen de estar presionados a la baja, y estando el crédito restringido como lo estará, eso nos llevará hasta 2015.

El paro también seguirá con nosotros durante años

El empleo tampoco se recuperará rápidamente. Tened en cuenta que la destrucción de empleo que estamos viviendo, a un ritmo de más de 1.200.000 empleos perdidos cada año, es pavorosa.

Para que podáis comparar, al llegar Zapatero a La Moncloa en 2004, cuando España famosamente creaba más de la mitad de los empleos de la Eurozona, únicamente se creaban 450.000 empleos al año.

En otras palabras, hoy se destruye empleo a una velocidad casi triple de aquella con la cual se creaba empleo en tiempos de bonanza. Por lo tanto, incluso si se llegara a crear empleo a la misma velocidad de 2004 (cosa improbable por la montaña de deuda externa acumulada ahora), se tardaría 7 años en recuperar el empleo destruido durante esta crisis. Por lo tanto, lo cierto es que se tardará tal vez 15 años, tras el fin de la crisis, en deshacer los daños producidos.

Las consecuencias sociales de esto último serán muy profundas.

El mercado laboral español (18.000.000 de empleos hoy) está dividido entre los funcionarios (3.000.000) y el sector privado (15.000.000).

Y el sector privado, a su vez, entre quienes tienen un empleo fijo (9.000.000), y quienes únicamente cuentan con un contrato temporal, o son autónomos (6.000.000).

Pues bien, durante la crisis los funcionarios están viendo crecer tanto su número como sus emolumentos.

En el sector privado, sin embargo, la mayor parte de los trabajadores van a ver congeladas sus retribuciones. Sin embargo, los que tienen contrato fijo todavía no han experimentado (como colectivo) pérdida de empleo alguna.

De momento, la práctica totalidad de los 1.500.000 puestos de trabajo ya perdidos han sido de trabajadores temporales y autónomos.

De aquí a que termine la crisis, se perderá otro 1.500.000 empleos. En la Gacetilla, suponemos que no se perderá ningún puesto de funcionario, que 2 tercios de los que se pierdan en el sector privado de aquí en adelante corresponderán a trabajadores temporales y autónomos, y el tercio restante a fijos.

Por lo tanto, al final de la crisis no habrá perdido su empleo ningún funcionario, se habrán ido al paro 500.000 de los 9.000.000 de trabajadores fijos, y también estarán en el paro 2.500.000 de los 7.500.000 de trabajadores autónomos y temporales que trabajaban antes de comenzar la sangría. En otras palabras, esta crisis mandará al paro al 0% de los funcionarios, al 6% de los trabajadores fijos y al 33% de los trabajadores temporales. La desproporción es palmaria.

Por otra parte, todos esos parados se habrán beneficiado del extraordinariamente generoso sistema de subsidios español, que es directo responsable de que nuestro nivel de desempleo sea sistemáticamente mayor que el de nuestros vecinos europeos, tanto los que son más ricos, como los que son más pobres que nosotros. Nadie tiene a tanta gente en paro, y no ya durante la crisis, sino incluso en tiempos de bonanza.

Este sistema implica que, mientras el trabajador medio español goza de 30 días de vacaciones pagadas cada año, ese mismo trabajador medio cobra nada menos que 42 días de paro subvencionado cada año también. En otras palabras, el español medio pasa más tiempo cada año cobrando el paro que de vacaciones.

Dicha generosidad ha sido, además, recientemente aumentada, al descubrir el Gobierno que llegará inexorablemente a las próximas elecciones con más de 4.000.000 de parados. Ese descubrimiento le ha llevado a aprobar un mecanismo para que sigan cobrando subvención incluso aquellos parados que llevan más de 2 años sin trabajar, con el mal disimulado fin de maximizar el número de parados que lleguen cobrando a la próxima jornada electoral.

Por lo tanto, cuando acabe la crisis, habrá unos 4.500.000 ó 5.000.000 de parados. La cifra exacta dependerá de como se manipule la estadística. De hecho, la manipulación, que era previsible, ya ha comenzado.

En efecto, es curioso notar que ya en Junio de 2009 se ha conseguido que, a pesar de que el empleo haya disminuido respecto al mes anterior, también ha disminuido simultáneamente el paro. Tanto, que a pesar de que efectivamente se había destruido empleo, el Presidente Zapatero se permitió presumir de que ha sido "uno de los mejores Junios de la historia" ante la prensa.

De los 4.500.000 de parados, calculamos que unos 2.000.000 estarán todavía subvencionados, al terminar la crisis. El resto ya habrán agotado para entonces su subvención y por lo tanto estarán más presionados para encontrar efectivamente empleo. Pero incluso aquellos que estén todavía subvencionados perderán su subvención rápidamente, puesto que la mayoría de los puestos de trabajo se perderán entre Junio de 2008 y Diciembre de 2010.

La mayor parte de estos parados serán antiguos titulares de contratos temporales, un perfil que estadísticamente (aunque con las naturales excepciones) corresponde a personas menos cualificadas.

Es decir, que a partir del final de la crisis nos encontraremos con un grupo enorme de parados, generalmente poco cualificados, y que se encontrarán sin subvención o cerca de perderla. Estos se afanarán por encontrar trabajo en una economía todavía sin acceso al crédito bancario.

Puesto que simultáneamente el Gobierno ha reiterado su intención de seguir revisando fuertemente al alza el salario mínimo, muchos proyectos empresariales que no pueden permitirse pagar salarios mayores (tales como los de hostelería o call-centers) no saldrán adelante. El resultado de esta situación tendrá consecuencias sociológicas muy serias.

Creación del proletariado del siglo XXI

La primera será la acentuación de la división social, con la separación de parte de la actual clase media, para constituir el nuevo proletariado del siglo XXI.

En función de los números de empleo, creemos que esta nueva clase estará constituida por cerca de un 15% de la población total. En ella tendrán cabida buena parte de los inmigrantes recientes, pero también muchos españoles, especialmente aquellos para quienes la relajación del estándares educativos que propició la LOGSE no evitó que dejaran los estudios antes de tiempo.

Estos trabajadores tendrán dificultades enormes para encontrar empleo, durante un período de tiempo muy largo. Y eso sucederá en un entorno que ha estado propiciando activamente las familias monoparentales (el número de divorcios ha pasado de unos 50.000 a 100.000 desde la reforma de la ley en 2005), el aborto (que también ha pasado de unos 50.000 a unos 120.000 al año), y en un contexto de sustrato familiar-religioso muy diferente al tradicional en el país, y que tanta estabilidad ha proporcionado en crisis anteriores.

Pero esa no esas no son las únicas desgracias que afectarán a los nuevos proletarios: el crimen subirá todavía más, y las clases desfavorecidas serán las principales víctimas.

El sistema penal español, en el que no existen las estadísticas más básicas (¿alguien sabe cuantos asesinatos hubo en 2008? ¿fueron más o menos que el año anterior?), permite a todos los gobiernos proclamar que han reducido la criminalidad, por evidentemente falso que sea.

La principal preocupación gubernativa actual es evitar que aumente la población carcelaria. Como consecuencia, ya es un hecho que ningún reo por asesinato, sin excepción, llega a cumplir los 15 años de reclusión antes de ser devuelto a deambular libremente por su ciudad. Y naturalmente, los delincuentes infraencarcelados tienden a producir más conflictos e inseguridad en los barrios de población más humilde. Pues esta regla no cambiará en el futuro.

El resultado, es que cuando termine la crisis podremos empezar a ver en España el tipo de ghettización social que nos resulta hoy más típica de América.

El regreso de la economía sumergida

Volviendo al lado económico, la presión de esta gran masa de trabajadores en busca de empleo, conjuntamente con la presencia de un salario mínimo implanteable para muchas empresas, y con el fuerte aumento de la presión fiscal que conllevará la lucha contra el desbocado déficit público, devolverá a España a los tiempos negros de la economía sumergida.

Efectivamente, al igual que en los '80, volveremos a convivir rutinariamente con la presencia de sectores enteros básicamente dominados por el pago en negro. Previsiblemente, se tratará de las mismas actividades que entonces: hostelería, oficios (albañilería, fontanería...) y todas aquellas en las cuales la necesidad de encontrar empleo sea mayor que la oferta de puestos capaces de superar el imposiblemente elevado listón oficial.

Bueno, pues ya está: al acabar la crisis, dejará de reducirse el PIB y el empleo, pero tendremos un país endeudado hasta las pestañas, todavía en medio de una crisis de vivienda que durará varios años más, en el que aumentarán dramáticamente los impuestos y que se habrá sometido a si mismo exigencias tales, que no será capaz de crear el empleo que necesita, durante más de una década.

Y como consecuencia de ello, se habrá creado una nueva clase de proletarios del siglo XXI, compuesta por inmigrantes y españoles poco cualificados, que será víctima del paro endémico, el trabajo en negro, la inestabilidad familiar y el crimen.

¡Caray! ¿Y las buenas noticias?

Llegan las buenas noticias

Pues alegraos, porque también las hay.

Afortunadamente para nosotros, la crisis internacional acabará mucho antes que la española.

El año 2010, la Eurozona ya saldrá de la crisis. Y tras ella irán primero Gran Bretaña y después EE.UU.. Para cuando acabe nuestra crisis, al final de 2011, todos esos países estarán ya creciendo a ritmo saludable. Y eso nos beneficiará, por dos vías.

La primera son las exportaciones. De forma casi desapercibida, las exportaciones españolas han venido comportándose mejor que las de nuestros vecinos porque, al contrario de lo que suele predicarse, la industria española (o mejor dicho, la radicada en España, incluso de propiedad extranjera) es relativamente fuerte. Por ese motivo, no es imposible que nos llevemos alguna sorpresa positiva en cuanto a la evolución de nuestras exportaciones.

La segunda es la inversión. Esta Gacetilla apuesta a que cambiará el Gobierno, y que el nuevo Gobierno fijará entre sus prioridades el mantenimiento de España en el Euro. Y decimos esto porque, en los próximos meses, dicho mantenimiento se pondrá en cuestión, tanto desde fuera de España, como también desde dentro.

Pues bien, la permanencia en el Euro marcará la diferencia entre el destino económico de la España socialista y la Argentina peronista. Nos obligará a hacer los inevitables sacrificios antes de que sea tarde, pero enviará a los inversores extranjeros una inequívoca señal de estabilidad a largo plazo.

Y la inversión extranjera en España será clave. No sólo la inversión productiva, como sucede en las economías emergentes, sino incluso la potenciamente enorme inversión de las familias y las pymes europeas en nuestro país.

Porque efectivamente, España ha construido un enorme pool de activos reales (tales como 25.000.000 de viviendas en un país de 46.000.000 de habitantes), cuya venta puede ser clave en la resolución del problema de la deuda externa.

Saldremos adelante, pero cuanto nos va a costar

En sumario, la crisis terminará en 2011. Para entonces, el país estará todavía gravado por las consecuencias de 7 años de malgobierno económico, y algunas de ellas durarán todavía años o incluso décadas, y tendrán fuerte impacto social. Pero a pesar de ello, un cambio de rumbo económico, apoyado en los activos que este país todavía tiene, puede conseguir el milagro y, si todo va bien, que abandonemos la ruta argentina y volvamos a la senda que nunca debimos haber abandonado.

Suerte a todos.

viernes, 16 de enero de 2009

Previsiones - Cantando la gallina

Todos recordaréis que el Gobierno decidió ir a las elecciones del pasado 8 de Marzo de 2008 negando la posibilidad de que fuera a haber una crisis.

Tanto es así, que todavía el 1 de Abril de 2008 dijo el Ministro de Economía Miguel Solbes aquella frase tan famosa respecto al crecimiento del PIB para 2008: “La previsión era y sigue siendo el 3,1%”.

Luego llegó Junio de 2008 y, ante la evidencia de que ya había comenzado la destrucción de empleo (que es el aspecto más dramático de la crisis), el Gobierno decidió admitir que habría crisis.

Podéis verlo en este video.



Pues bien, de la misma forma, hoy el Gobierno ha decidido cantar la gallina de nuevo.

Tras haberse hecho toda la negociación presupuestaria (hasta Diciembre de 2008) sobre un escenario macro que negaba que fuera a haber una recesión este año, hoy 16 de Enero de 2009 el Gobierno ha admitido que, por el contrario, sí habrá recesión este año.

Por lo tanto, para 2009 el Gobierno ya hace unas previsiones (PIB -1,6%, empleo -730.000 puestos y déficit exterior 67.000 MEUR) que son creíbles, porque se parecen mucho a las de la Gacetilla (-1.3%, -756.000 puestos y 79.000 MEUR respectivamente).

Sin embargo, a partir del año 2010, el resto de la previsión sigue en el mundo de la fantasía.

El Gobierno supone que, por alguna razón no revelada, la economía se dará repentinamente la vuelta durante el último trimestre de 2009, de forma que 2010 registrará de nuevo un crecimiento positivo, de forma que el empleo dejará de caer y prácticamente se estabilizará.

Dado el anterior supuesto, el déficit exterior dejará de reducirse en 2010; el Gobierno apuesta porque también éste se estabilizará en el entorno de los 60.000 MEUR anuales. Tampoco explica, claro, quien va a prestar esos 60.000 MEUR anuales a España, país que tras sus recientes excesos acumula ya nada menos que 867.000 MEUR de deuda (eran 311.000 al llegar este Gobierno al poder).

Naturalemente, nada de eso ocurrirá. Ni se producirá un repentino cambio de tendencia en el último trimestre del año, ni dejará de destruirse empleo, ni mucho menos encontraría España quien le financiara 60.000 MEUR más de deuda cada año.

Pero bueno, el Gobierno ha decidido que los años a partir de 2010 siguen estando a disposición de su marketing electoral.

Esa decisión va a tener algunas consecuencias costosas. Por ejemplo, con una previsión publicada de estabilización del empleo en 2010, el Gobierno no va a poder pedir ningún recorte salarial a los funcionarios.

Que nadie se escandalice porque hablemos de recortes. Puesto que estamos en la Eurozona y ya no podemos devaluar, la crisis obligará a reducir los sueldos de la economía, de una forma u otra.

Todos recordamos que, hasta hace pocos meses, todavía era muy frecuente oír en España el argumento que “la vivienda nunca baja, si acaso puede dejar de subir durante algún tiempo”. Ahora, sin embargo, cuando ya las estadísticas oficiales refleja que los precios están bajando, ya nadie tiene dudas sobre cuanto han cambiado las cosas. Bueno, pues con los salarios sucederá algo parecido.

En la Eurozona hay otros 3 países que tienen el mismo tipo de crisis que España (un tipo mucho más grave que la de los demás, para entendernos). Se trata de Irlanda, Portugal y Grecia. Pues bien, el Gobierno irlandés ya ha decidido ser realista, acordar una reducción de sueldo del 10% para sus propios Ministros, y negociar a continuación una reducción del sueldo para el resto de los funcionarios públicos. Los Gobiernos de Portugal, Grecia y España harían bien en imitar esa apuesta por la seriedad.

Salvo que, naturalmente, con una previsión tan fantástica de recuperación para 2010 (por muy increíble que sea), el Gobierno de España se impide a si mismo plantear siquiera remotamente recorte salarial alguno para los funcionarios.

Eso por no hablar del maná financiero que está a punto de repartir entre las ya magníficamente tratadas comunidades autónomas, como consecuencia de la renegociación sobre la financiación autonómica.

Con toda probabilidad, podemos esperar que el ya de por si no particularmente acusado celo por reducir gastos de las comunidades autónomas (que son las principales empleadoras públicas), va a relajarse otro poco durante los próximos meses.

Pero las consecuencias negativas no se limitarán al efecto directo del error sobre el bloqueo de la adaptación del sector público al mundo post-burbuja. En la medida en la que el sector privado crea las predicciones gubernativas, cometerá errores de bulto (tales como retrasar el también necesario ajuste de los precios inmobiliarios hasta niveles más realistas), los cuales afectarán negativamente a la productividad del país.

Pero en fin, esto es lo que hay. 2009, correcto; 2010 y 2011, sigue Alicia en el País de las Maravillas. Pues suerte a todos.

martes, 2 de septiembre de 2008

Empleo - Seguimos bajando.

Hoy se ha publicado la cifra de empleo (afiliados medios a la Seguridad Social) de Agosto de 2008: son 149.000 menos que el mismo mes del año anterior.

Recordemos la progresión:

Junio de 2008 - 19.000 menos
Julio de 2008 - 109.000 menos
Agosto de 2008 - 149.000 menos

¿Y hasta donde vamos a llegar? Pues ya sabéis que la Gacetilla prevé que en total se destruirán entre 2 y 3 millones de puestos de trabajo, en función del tamaño del macroagujero exterior que ha organizado Zapatero (120.000 MEUR de déficit corriente), que ahora hay que tapar por las malas.

Sin embargo, el Ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, no piensa lo mismo. Dice que el paro, que está hoy al 10,4% de la población activa, alcanzará el 12,4% el año próximo. Y se queda tan pancho.

Pues o Corbacho no sabe hacer bien su trabajo, y por lo tanto se equivoca, o sí sabe, y entonces miente. Sobre eso no opinamos. Porque lo que sí tenemos claro es que esa previsión no puede ser menos cierta.

Un aumento del paro del 2% equivale a unos 400.000 parados más. Sin embargo, el paro crecerá mucho más de lo que dice el Ministro, por tres razones:

1 - La destrucción de empleo es mucho más rápida.

Al ritmo al que se está destruyendo empleo (unos 50.000 puestos al mes), tendríamos 400.000 parados más en 8 meses, es decir, ya en Abril de 2009. Ni que decir tiene que para Diciembre de 2009 se habrán destruido muchos más empleos todavía. A este ritmo, puede que entonces tengamos 800.000 puestos de trabajo menos que hoy.

2 - Además, se incorporan nuevos trabajadores a la búsqueda de empleo.

Aunque en el último año se destruyeron 149.000 puestos de trabajo, el desempleo aumentó en 501.000 personas en total, porque otros 352.000 trabajadores se incorporaron al mercado de trabajo durante ese tiempo. Eso quiere decir que cada mes se han incorporado 29.000 personas nuevas al mercado de trabajo.

Para ser francos, no creemos que el ritmo de incorporaciones al mercado de trabajo se mantenga. Para empezar, lo probable es que la inmigración se seque al caer las oportunidades de empleo. En segundo lugar, también es posible que algunos inmigrantes vuelvan a sus países.

No obstante, no parece que las incorporaciones vayan a frenarse de golpe. Por lo tanto, pronosticamos (un poco a huevo, la verdad), de aquí al final de 2009 habrá unas 15.000 incorporaciones al mes en promedio, total 240.000 trabajadores más al paro.

Si a esos 240.000 nuevos sumamos los 800.000 que se habrán quedado sin trabajo, nos da un total de 1.040.000 parados más en Diciembre de 2009.

3 - Pero es que esta Gacetilla cree que la destrucción de empleo se acelerará.

Para explicar esto, tenemos que hacer un preámbulo, y remitirnos a nuestra última crisis, que tuvo lugar en el remoto 1991.

Resulta que nuestro déficit exterior es del 10,6% del PIB. Durante la crisis de 1991, que se inició con un déficit corriente del 4,5% del PIB, se pasó más o menos de 12.500.000 empleos a 10.500.000, es decir, se produjo una destrucción de alrededor del 16% del empleo.

Pero en aquella ocasión, la demanda de importaciones también se redujo por otro motivo, y es que durante la crisis se devaluó la peseta en 3 ocasiones, por un total del 25%.

La devaluación tuvo un segundo efecto positivo. Además de reducir las importaciones, contribuyó a que aumentasen las exportaciones.

Hoy, por el contrario, España forma parte del Euro, y no puede devaluar. Por decirlo expresamente, salirse del Euro equivale a montar un fregado como el del corralito de Argentina en 2001, y acabar como ellos. Para todo el que haya visto la bellísima Buenos Aires llena de "cartoneros" miserables (en el mejor sentido de la palabra), la perspectiva es espeluznante. Mejor ni pensarlo.

Por lo tanto, damos por sentado que hoy tendremos que reducir la demanda en medida bastante mayor que entonces (10,6% contra 4,5%) y sin ayuda de devaluaciones.

El crecimiento de las exportaciones nos ayudará más o menos lo mismo que entonces, porque aunque no tendremos devaluaciones, sí es verdad que hoy exportamos el 26% del PIB cuando entonces era el 16%, de forma que los incrementos que haya se aplican sobre una base mayor.

Unas cosas con otras, y sin haber hecho todos los números con cuidado (análisis que os proponemos, hay que hacer trabajar el coco), tenemos la impresión intuitiva que la reducción de empleo que necesitamos ahora es al menos tan grande como la de entonces. De forma que, si entonces se redujo el empleo total el 16%, pensamos que ahora sucederá algo parecido.

El 16% del empleo hoy día son algo más de 3.000.000 de puestos de trabajo. Al ritmo actual, la economía española destruye hoy unos 600.000 puestos de trabajo anuales (es interesante recordar aquí que cuando llegó Zapatero al poder se creaban 450.000 puestos anuales, menudo inútil tenemos de Presidente).

A esa velocidad, se tardaría 5 años en destruir 3.000.000 empleos. Durante ese tiempo, el déficit exterior se iría reduciendo paulatinamente, pasando de los 120.000 MEUR actuales hasta 0. Suponiendo que la reducción fuera lineal, eso quiere decir que durante ese período, la deuda exterior española neta aumentaría unos 300.000 MEUR más.

Puesto que los mercados extranjeros ya casi no nos prestan (ver artículo "Nuevos datos") ¿de donde vamos a sacar esos 300.000 EUR?

Habrá quien piense que las cosas mejorarán, los mercados recapacitarán, y decidirán prestarnos ese dinero después de todo. Pues vale, aunque quien piense eso tendrá que explicarnos en qué momento sucederá y por qué motivo. Que 300.000 kilos es mucha pasta.

También habrá quien crea que podemos pagarnos esos 300.000 MEUR con los tal vez 450.000 MEUR que los españoles tenemos en fondos y acciones. Puede que los bancos sigan aumentando los intereses que pagan a sus depositantes. estos liquiden ese stock de activos y así financiemos la crisis.

Pero nosotros no lo vemos así. Como sabéis, el escenario central de esta Gacetilla incluye la quiebra de uno o más bancos españoles (probablemente cajas) en los próximos 15 meses, y esto desatará un pánico que hará inviables ninguna de las dos opciones anteriores.

Por lo tanto, y si estamos en lo cierto, deberemos llegar a esa reducción de 3.000.000 de puestos de trabajo (o tal vez 2.000.000, si no somos tan pesimistas por motivos que no nos explicamos) en mucho menos de 5 años.

Si se produce la crisis bancaria que hemos citado (como creemos sucederá), entonces la reducción se hará más bien en 2 ó 3 años, que es nuestro escenario central. Es decir, que se destruirán empleos a un ritmo de 1.000.000 al año, no a 600.000 anuales como hasta ahora.

En sumario, si estamos en lo cierto, en Diciembre de 2009 puede que se hayan destruido no 800.000, sino tal vez más de 1.000.000 de puestos de trabajo (dependiendo de cuando se produzca la crisis bancaria, que tan fino ya no hilamos), además de los 240.000 trabajadores que no se habrán podido incorporar al mercado de trabajo. Total, alrededor de 1.240.000 parados más si hay crisis (o 1.040.000 si no la hay).

Eso, querido Ministro, quiere decir que prevemos una tasa de paro para Diciembre de 2009 no del 12,4%, sino más bien en el entorno del 16% (15% si no hay crisis).

Pues ya veis. Como de costumbre, podréis decir que nos equivocamos, pero no que no nos mojamos. Pero agarraos, que vienen curvas.

lunes, 4 de agosto de 2008

Empleo - Ya somos menos.

Ya se han publicado los datos de empleo de Julio de 2008.

Aunque han pasado casi desapercibidos por la prensa (que se fija más en los de desempleo), para eso está nuestra Gacetilla. Para fijar la atención sobre lo que de verdad es importante.

Parece de sentido común que sea más importante saber cuanta gente trabaja en un país, que cuanta está apuntada en el INEM. Lo que de verdad importa es que en España trabajamos 19 millones de personas, de los 45 millones que somos. Si además hay otros 2 millones en el INEM, eso no nos hace más ricos que si hubiera 3 millones. Lo que indiscutiblemente sí nos haría más ricos es que trabajásemos 20 millones en lugar de 19. No hay duda; como decía, esto parece evidente.

Ahora bien, en EE.UU., de donde procede la gran parte de la investigación académica sobre economía, no tienen datos de empleo tan buenos como los nuestros. Allí los datos de desempleo salen antes y son más fiables. Por eso la tradición académica en economía se ha construido sobre los datos de desempleo en lugar de los de empleo.

Sin embargo, en España todos los trabajadores (exceptuando la economía sumergida que, por definición, está oculta) se registran en la Seguridad Social y, sin excepción, son dados de baja puntualmente al dejar sus empleos, porque de lo contrario sus empleadores se verían obligados a pagar cuotas.

Además, sucede que la Seguridad Social publica sus cifras de empleo también muy puntualmente. Hoy, 4 de Agosto, ya están publicadas las correspondientes a Julio.

De las cifras que publica la Seguridad Social, la mejor es la de "Afiliación media", que refleja el número de trabajadores promedio a lo largo del mes. La otra cifra, "Afiliados último día del mes", es muy errática, porque muchos empleados (especialmente los temporales) son dados de baja en los últimos días del mes.

Además, hay que tener cuidado para no comparar cada mes con el mes anterior, porque el mercado laboral español tiene mucha estacionalidad, y hay meses del año que casi siempre se crea empleo y otros en los cuales casi siempre se destruye. Por lo tanto, para ver la evolución del empleo hay que comparar cada mes con el mismo mes del año anterior.

¿Y qué tal ha venido yendo el empleo? Pues cuando Zapatero llegó al poder en Marzo de 2004, se habían creado unos 450.000 puestos de trabajo al año en España respecto al año anterior. El empleo iba de miedo. Ibamos por 17 millones de empleos y contando.

A los 3 años de Gobierno Zapatero, en Mayo de 2007, a medida que la salud económica del país empeoraba, dejó de crearse empleo, y la cifra se estabilizó en el nivel de los 19 millones y pico.

Tras un año sin subidas, en Junio de 2008, las cifras de empleo (año sobre año) ya han empezado a bajar y la creación de empleo ahora es negativa. Se está destruyendo empleo. Ese fue el motivo que llevó al Gobierno por fin a admitir que estamos en crisis.

La primera bajada fue pequeña. En el año hasta Junio de 2008 se destruyeron 19.000 puestos de trabajo.

Hoy finalmente se ha publicado la cifra de destrucción de puestos de trabajo del año hasta Julio de 2008: 109.000 puestos destruidos. El fregado va cogiendo ritmo.

Todavía seguimos por encima de los 19 millones. Sin embargo, cuando llegue el otoño, la destrucción de empleo se intensificará. ¿Hasta cuando? Pues los lectores más avezados ya sabéis que esta Gacetilla no cree que pare el retroceso hasta que se hayan destruido unos 2 ó 3 millones de puestos de trabajo.

¿Por qué? Pues básicamente porque a estas alturas España lleva ya 4 años viviendo por encima de sus posibilidades (en otras palabras, del cuento).

Desde que llegó Zapatero al poder, su gestión nos ha llevado a un déficit exterior de 120.000 MEUR anuales, contra un consumo total de unos 780.000 MEUR. Es decir, que salvo que recortemos inversión (que también se andará), tenemos que reducir el consumo de cada español más del 15% para dejar de seguir pidiendo dinero al extranjero cada año.

Bueno, de pedir dinero no, porque estamos ya hasta las pestañas de deuda. Cuando llegó el Gobierno al poder, la deuda exterior española (posición financiera neta, la publica el Banco de España) era de 310.000 MEUR. Tras cuatro años de Gobierno Zapatero, ya va por 750.000 MEUR.

Y claro, tenía que suceder. Desde que se produjo la crisis de las subprime en Agosto de 2007, los mercados financieros internacionales están escaldados y ya casi no nos prestan. A la vista de ello, lo que venimos haciendo últimamente es vender la vajilla (cada vez tenemos menos fondos, acciones, y dinero en efectivo - en el artículo "5 meses" tenéis las cifras).

Y puesto que el Gobierno no quiere recortar el gasto público (Barreda se aumentó el sueldo 2008 el 75% con el aplauso de su partido), pues ya os imagináis qué otro gasto vamos a tener que recortar. El de siempre. El privado.

Y, de nuevo, puesto que nadie se somete a un recorte tan drástico hasta que pierde el empleo, la experiencia demuestra que, al final, el recorte acaba llegando, pero sólo una vez que se ha quedado en la calle gran parte de los trabajadores.

¿Que no? Que le pregunten a los argentinos. Otro país cuyo gobierno prefería ir de guay y vender empresas antes que perder popularidad.

De momento, aquí, ya somos 109.000 menos. Y contando.