sábado, 29 de noviembre de 2014

Economía - Como será el gobierno tripartito

¡Hola niños y niñas!

Hoy vamos a ver qué va a pasar con la economía cuando el PP deje La Moncloa el año próximo.  Pronosticamos que nos meteremos en otros 5 años de crisis.  Como somos bastante buenos en esto (aunque no muy modestos, la verdad), lamentablemente, vamos a acertar de nuevo.  Aquí os explicamos por qué.

Otra vez al hoyo

Bueno, ya sabéis que desde el pasado 27 de Mayo venimos previendo que a partir del año que viene España se enfrentará a una opción nítida y evidene:  mantener al PP gobernando en solitario y seguir la recuperación, o instalar un gobierno tripartito PSOE / Podemos / IU y meterse en otra crisis.

También sabéis que creemos que, ante esa disyuntiva, el país muy probablemente elegirá el gobierno tripartito y otra crisis.

La verdad es que en Mayo estábamos todavía frotándonos los ojos de incredulidad, y manteníamos alguna duda respecto a la inexorabilidad del adviento del gobierno tripartito.  Tras las elecciones europeas decíamos "Lo cierto es que la izquierda ha sacado muchos más votos que la derecha, y que si esa tendencia se confirma aunque solo sea parcialmente, tendremos un gobierno tripartito de izquierdas".

Como sabéis, la tendencia se confirmó efectivamente, y todas las encuestas han venido dando como ganador al tripartito desde entonces.  En Octubre, al cabo de 5 meses, nuestras dudas ya se habían despejado, y decíamos abiertamente que "todo indica que dentro de 13 meses vamos a disfrutar de un gobierno tripartito".

Blanco y en botella

A fecha de hoy, un mes más tarde, las encuestas siguen diciendo lo mismo.  Vedlas si no:


Fecha
(2014)
Fuente
PP
Tripartito

PSOE
Podemos

IU
Total
25 de Mayo
Elecciones europeas
26%
23%
8%
10%
41%
4 de Agosto
CIS
30%
21%
15%
8%
44%
31 de Agosto
Sigma Dos para El Mundo
30%
22%
21%
4%
45%
22 de Septiembre
La Sexta
29%
21%
18%
7%
46%
5 de Octubre
Metroscopia para El País
30%
31%
14%
5%
49%
15 de Octubre
Celeste-Tel para eldiario.es

33%
25%
17%
5%
47%
1 de Noviembre
Metroscopia para El País

21%
26%
28%
4%
58%
5 de Noviembre
CIS

27%
24%
23%
5%
52%
23 de Noviembre
Celeste-Tel para eldiario.es

30%
24%
22%
4%
50%
 

Pues no se a vosotros, pero a nosotros esto nos parece blanco y en botella:  tenemos tripartito el año que viene, sí o sí.  Ya no hay duda.

Claro, ni tenéis duda vosotros, ni tampoco ninguno de los partidos políticos, ni muchos de los socios internacionales de España.  De modo que todos se están poniendo ya en posición de impacto, de cara a lo inevitable.

Esto es lo que hay

El PP se prepara para negociar con el PSOE un gobierno tipo Grosse Koalition a la alemana, aunque sin mucha fe (lógico, porque el PSOE no se avendrá a ello).  En el PP empieza a manejarse como escenario probable pasar a la oposición, lo cual parece bastante más realista.  Sin embargo, no deben preocuparse mucho porque, como veremos, la siguiente legislatura será corta y terminará en elecciones anticipadas.

Izquierda Unida se prepara para su liquidación.  El partido está financieramente quebrado desde hace años y, lo que es peor, el PP va a pasar una ley anticorrupción que prohíbe a los bancos condonar la deuda de los partidos políticos (se siente, tendrán que pagar como los demás).

Además, en un país cuya ley electoral premia a los partidos mayores en cada provincia, IU va a tener que competir por el voto de izquierda no ya con uno, sino con 2 partidos mayores.  No lo conseguirá.  Está acabada.

Sabiendo todo esto, la coalición se apresta a elegir a un joven de tercer nivel dentro del partido, Alberto Garzón, como nuevo líder.  El único mandato de Garzón es negociar la claudicación con Podemos, y pactar la incorporación de IU al proyecto de Iglesias en las condiciones menos humillantes que sea posible.  En otras palabras, IU será a Podemos lo que Unió a Convergencia.

Cuanta felicidad

Podemos, por su parte, no da crédito a lo que está sucediendo, e intenta administrar su propio éxito de la forma más provechosa.  Para empezar, intenta establecer a toda velocidad una estructura de partido en todo el país y, lo que ese más meritorio, intenta hacerlo sin dinero.

Como os imagináis, de momento todo va bien, y a los círculos de Podemos no les importa reunirse en el parque aunque llueva, porque tienen la cabeza caliente y ven cercana la implantación de un régimen bolivariano en España (¡yupi!).  Sin embargo, a los dirigentes del partido  no se escapa que la falta de efectivo para pagar locales donde reunirse termine siendo un problema, cuando pasen los meses, y la tropa descubra actividades más interesantes para sus fines de semana.  De modo que esa perspectiva les tiene ocupados.

En segundo lugar, sin embargo, siguen cuidando sus posibilidades para llegar al gobierno, que es donde está la pasta.  A un partido nacido de una subvención venezolana no se le escapa como funcionan estas cosas en realidad.  Así pues, Podemos ha intentado dulcificar su imagen pública para evitar ser víctima de los analistas, una vez que estos empiezan a dedicarles tiempo y a hacerles preguntas inteligentes, y asegure su acceso al poder.  Nada de perder el tiempo como los Verdes alemanes, que son unos pringaos, como nos demuestra nuestro admirado Hugo Chávez.

Así pues, han sacado un proto-programa económico (llamado "documento de bases"), que pone alguna de sus propuestas en versión light, y a la vez es suficientemente ambiguo para hacer muchas cosas y sus contrarias.  La jubilación ya no es a los 60, sino a los 65; y el salario social ya no es para todos, sino solo para los que el partido defina como necesitados (es decir, como hasta ahora); pero la reducción de la jornada a 35 horas sigue ahí, y la "reestructuración voluntaria" de la deuda pública también.  Para los menos enterados, "reestructuración voluntaria" consiste en que los acreedores firman voluntariamente que renuncian a cobrar, gracias a la inspiración que les produce la pontificación del gran Pablo Iglesias (ya sabéis).  En fin, que nos voten, y luego ya veremos.

Otro gran plan

Entre tanto, el PSOE intenta tranquilizar a sus amigos extranjeros, que no dan crédito que un partido de raíces laico-francesas (básicamente fundado con dinero francés en Suresnes en 1973, sobre unas siglas de los años 30) pueda terminar al servicio de Podemos, de quien nadie olvida fue formado con dinero venezolano, y cuyos líderes están firmemente enclavados en la órbita bolivariana-castrista.

Así pues, el PSOE intenta explicar a sus poderosos patrocinadores internacionales 2 cosas.  En primer lugar, que no tiene más remedio que radicalizar su discurso para mimetizarse con Podemos, porque si no desaparecería.  El partido está perseguido por investigaciones financieras de altísimo nivel, que afectan a sus principales exponentes, y que no podrá parar a menos que llegue al gobierno.

Además, tras 3 años alejado del poder estatal, autonómico (salvo Andalucía y Asturias) y municipal (salvo Vigo, básicamente), el PSOE se encuentra en la ruina económica (como han cambiado los tiempos, amigos).  En estas condiciones, los cuadros medios del partido son presa fácil de los cantos de sirena de otros partidos, como resulta evidente en el caso de Cataluña, donde las sedes del PSC están tiritando.  Así pues, o el PSOE alcanza el gobierno el año próximo, o sus amigos extranjeros se quedarán sin su partido colega favorito en España y tendrán que buscarse otro.

Por otra parte, si el PSOE llegara a plantearse de manera pública, siquiera remotamente, gobernar con el PP, un electorado exasperado por 3 años de contínuas revelaciones de corrupción identificaría a ambos partidos como la coalición del denostado establishment.  En tal caso, el electorado de izquierda inmediatamente desertaría al PSOE, a beneficio de los bolivarianos de Podemos.

Si eso sucediera, la ventaja de Podemos sería tan grande, que no es desabellado pensar que pudiera ganar las elecciones, e incluso formar gobierno con IU, apoyándose en los nacionalistas.  Eso, de nuevo, devolvería al PSOE a un escenario fuera del gobierno, y por lo tanto abocado a la desaparición. Así que tampoco parece recomendable.

Por lo tanto, el PSOE ha llegado a la conclusión que, de hecho, no tiene más remedio que tratar de minimizar los daños que está sufriendo, por la vía de hacer la campaña electoral del año próximo contra el PP.  En ese sentido, se posiciona obviamente alineado con Podemos e IU, pero presentándose al electorado como el hermano cuerdo de la pareja de chiflados.

Caray  ¿no hay otro plan?

Aunque la estrategia está clara, y las razones que la respaldan son poderosas, la perspectiva de ver a sus colegas del PSOE haciéndole la campaña a los bolivarianos de Podemos debe dejar intranquilos a los amigos internacionales del partido.  Pedro Sánchez viajará en Enero de 2015, para ver a algunos de los más poderosos de ellos en Nueva York, y es de suponer que esta parte de la conversación se le hará complicada.

¿Y qué les va a decir entonces?  Pues a estas alturas del artículo, vosotros ya os lo imagináis igual que nosotros.  Que no es para tanto.

De forma un poco más técnica, la posición de Sánchez será que, tras las elecciones, solo habrá 2 posibilidades:  que el PSOE saque más votos que Podemos, o que saque menos. Si saca más, entonces será el PSOE quien controle el gobierno tripartito, con el propio Sánchez como Presidente del Gobierno, y Podemos en una esquina haciendo fuegos artificiales (tal vez el Ministerio de Cultura, para que expropie los templos a la Iglesia católica, o algo parecido), pero poco más.  Mucho ruido, pero pocas nueces.

Por el contrario, si Podemos saca más votos que el PSOE, entonces Pedro Sánchez dará todas las garantías a sus amigos de Nueva York que al día siguiente de las elecciones, el PSOE se echará en brazos del PP y formarán una Grosse Koalition.  ¡O sea que tranquilos!

Esta vez será distinto, y tal y cual

¿Suena bien, verdad?  Ya, claro.  La pena es que es falso.  Se trata de otra simplemente de otro fruto más de la fértil mente paridora de astutas estrategia del PSOE, la misma que concibió las famosas "aprobaré lo que venga de Cataluña" o "no hay crisis, es que son antipatriotas".  Lo que sucederá en realidad es que al PSOE el asunto se le irá de las manos, y montará un estropicio.

Primero fijaos en las encuestas.  Podemos solo supera al PSOE en una de ellas, y eso que todas estaban hechas cuando los medios trataban a Pablo Iglesias, el líder de Podemos, como si fuera una mezcla de Ghandi y Blancanieves.

Ahora, sin embargo, se acabo el recreo y los cuentos de hadas.  Así, recientemente el público se ha enterado de que, en realidad, Pablo Iglesias recibió millones de Euros de dinero bolivariano para financiar sus actividades, que lo canalizó a través de una fundación para evitar pagar impuestos, que también montó una asociación para hacer producción televisiva sin pagar impuestos (parece ser una constante), y que además se ha colocado en casa una novia que es nada menos que política profesional de casta (en sentido estricto de la palabra, puesto que entró en el negocio gracias a su padre), cuyo pasado es al menos gris marengo.

Esto no quiere decir que el globo de Podemos se vaya a desinflar rápidamente.  A veces se nos escapa que el desempleo está concentrado en los jóvenes.  Con tasas del 40%, miles de jóvenes no estudiantes entre 18 y 30 años, están hartos de ver como ellos mismos y sus amigos coetáneos entran y salen de trabajos temporales, cambian de carrera profesional sin mayor éxito, y terminan frustrados al compararse con los demás, generalmente miembros de otras generaciones más afortunadas.

Esta capa poblacional identifica en los líderes de Podemos, con pinta jovenzana y adicción por las tecnologías de la comunicacion, más que con ningún otro político, y eso da al partido de Pablo Iglesias un suelo de voto sólido y firme.  Desde el bigotito cuadrado de Hitler, ningún otro aderezo capilar fue tan rentable en política como la coleta de Iglesias.

Así pues Podemos no superará al PSOE y, por lo tanto, el tripartito formará gobierno encabezado por Pedro Sánchez, como este espera.  Pero esto es lo único que saldrá bien de su plan porque, a partir de ahí, se le torcerá todo lo demás.  Y con él, el país entero se irá por el desagüe.  Ahora veremos como.

Houston, tenemos un problema

El primer problema saltará en seguida.  El PSOE intentará resolver sus problemas judiciales, pero Podemos lo impedirá.  No vamos a entretenernos explicando como, pero el resultado será que las investigaciones judiciales contra el PSOE seguirán adelante, con gran deleite de Podemos, que verá como su popularidad como alternativa de izquierda aumenta a media baja la de su socio de gobierno.

El segundo problema será consecuencia del primero.  Con una intención de voto creciente, una estructura más consolidada (es decir, ya instalado en ayuntamientos, gobiernos autónomos y otras organizaciones subvencionantes), Podemos se verá cada vez más fuerte.  Así pues, buscará cada vez que pueda el forcejeo público con el PSOE, para implantar medidas cada vez más imposibles de financiar.

Como ha sucedido hasta ahora exitosamente, Podemos no parará a determinar qué puede permitirse España y qué no, sino que se centrará en desacreditar al PSOE, forzándole ha hacer concesiones para la galería, cada vez más imposibles de pagar.  Preaparaos para ver a Podemos pedir la extensión del PER andaluz por toda España y, cuando lo obtenga, entonces pedir que haya también un PER urbano, o lo siguiente que se es ocurra.  El caso es acaparar telediario.

Entre tanto, el PSOE estará cada vez más acorralado por las investigaciones de corrupción, con la intención de voto desplomándose, y las calderas del Ministerio de Hacienda a toda presión y a punto de reventar.  En esas condiciones, sus negociaciones con Podemos se saldarán con una derrota tras otra.

Como podéis sospechar, el tira y afloja entre el PSOE y Podemos acabará con las finanzas públicas en muy poco tiempo.  El déficit público español, que cerrará 2015 en el 4,5%, se disparará salvajemente al año siguiente.  En cuanto las cifras oficiales empiecen a publicarse, y se despeje la correspondiente cortina de engaños, los socios europeos del PSOE entenderán que España va directa hacia el colapso, arrastrando a sus bancos y, potencialmente, al Euro entero.  Y exigirán medidas.

Hasta aquí podíamos llegar

Las medidas se llaman elecciones anticipadas.  En 2017 o 2018 según lo que suceda con la ley de presupuestos de ese año, Pedro Sánchez reconocerá por fin la insostenibilidad de la situación, disolverá el tripartito y convocará elecciones anticipadas.

Con un  país que para entonces estará ya al borde del colapso financiero, las opciones que se ofrecerán al electorado serán solo 2:  rescate europeo y 2 años de infierno a la griega con PP y PSOE, o expulsión del Euro, vuelta a la peseta, devaluación y corralito a la Argentina con Podemos e IU.  ¿A que es genial?

Nuestro pronóstico es que, enfrentados a esa decisión, los votantes españoles actuarán como los griegos, es decir, en última instancia, y después de haber agotado todas las demás alternativas, tomarán la decisión correcta.  Optarán por PP y PSOE, y aceptarán 2 años más de infierno económico, con más paro, más cierre de empresas, y más emigración.  Mira tú qué bien.

La democracia de los lemmings

En resumen, que el año que viene vuelve a empezar una crisis, que nos tendrá hundidos en la miseria hasta 2020.

Todo empieza el año próximo.  En menos de 3 años, el gobierno actual ha estabilizado la economía.  El sector exterior está en superávit, la inflación está al 0%, se han cumplido los objetivos de déficit público y, lo mejor de todo, el país genera más empleo que el resto de la Eurozona junta.

Bien, pues en esta situación, los españoles van a echar a este Gobierno y sustituirlo por un tripartito, manejado a empujones entre un visionario y un desesperado impotente para controlarlo.

Hay quien dice que en democracia, el pueblo no se equivoca nunca.  Bien, pues no es verdad.  Los auténticos demócratas pensamos que la democracia se conoce porque el pueblo tiene derecho a equivocarse, y de hecho lo hace frecuentemente (Argentina y Venezuela nos saltan a la memoria como resortes).

Todos los que pensábamos que en 2008 sí había una crisis monstruosa, y que el PSOE mentía al negarlo, estábamos en lo cierto.  Sin embargo, el partido dijo lo que dijo y se llevó más de 11 millones de votos.

Pues esos mismos votantes, aunque repartidos de otra forma, son los que van a llevar a su país a la ruina de nuevo.  No podemos impedirlo, pero al menos procurad que os pille preparados.  Ya nos diréis en 2020 qué tal lo pasásteis.  ¡Que sea leve!

1 comentario:

Antonio Fernández Armas dijo...

Querido Editor: Felicidades.
Es indiscutible que en este blog se puede leer el más fino y serio análisis de la situación política/económica española de todo el vasto océano de Internet.
Obviamente, pienso por tanto que el escenario previsto por mi admirada Gacetilla tiene grandes probabilidades de cumplirse. Lamentablemente.
Pero, aunque solo sea por aquello de decir, ya lo decía yo… voy con mi teoría, a la que le asigno un porcentaje pequeño de posibilidades, pero creo que reales.
Podemos ha tocado techo. Y las elecciones anticipadas en Grecia (en Podemos están muy contentos) van a ser un grave problema para ellos. Si pierde Syriza, el globo se desinfla. No ganan ni en Grecia… Si gana Syriza, va a haber tiempo suficiente para ver en las barbas del vecino el desastre al que hunden al país. Y no lo digo por los votantes, lo digo por los dirigentes del PSOE.
Con todo esto, creo que el PP será el partido más votado. Y esto es importante. No olvidemos que en España, desde que hay democracia, siempre ha gobernado el partido más votado. Siempre. No veo yo a un PSOE tutelado por Susana Díaz, pactando con Syriza para salvar a Griñán y Chaves. No lo veo.
Tendremos un gobierno del PP en minoría, apoyado por UPyD, Ciudadanos y quién sabe si CiU, PNV y CC. Y además mejor, porque ya no podrán poner en marcha la apisonadora y tendrán que por fin meterle mano a la Justicia, al Senado, a las Diputaciones, a los mini Ayuntamientos, … y a Cataluña.
Ah¡¡ y un efecto no previsto. Podemos será la primera fuerza integradora en España, la única con representación importante en todas las CCAA.
Si Podemos no existiera, habría que inventarlo. Eso sí, en dosis ínfimas, como las vacunas, si te pasas, te vas para el otro barrio en un pis-pás.
Enhorabuena, otra vez. Eres un crack¡¡¡